martes, 8 de octubre de 2019

LA PAJA EN EL OJO DE DIOS, POR NIVEN & POURNELLE


DOS MEJOR QUE UNO, TRES SON MULTITUD


Bienvenidos mis sectarios del Tungsteno ávidos y sedientos de sueños artificiales repletos de glitches y pixels fantasmas, polígonos y sprites. ¿Me habéis echado de menos? Maldición, esta pregunta es escupir hacia arriba, porque seguro que no. Tal vez me habíais dado por muerto, victima de alguna pandilla chatarrera en busca de órganos que vender e injertos que despiezar, asaltado en un callejón oscuro de Chiba, borracho y desarmado. O me habíais dado por fugado, cambiando de sexo en un quirófano barato de un veterinario sin título en el Budayén, con un buen par de melones y un pelucón morado despanpanante para huir del Zaibatsu y empezar una nueva vida como R-Actriz de R-Activos para adultos en Hong Kong. O sencillamente, que como el blog había cumplido un año ya en Septiembre, que me había aburrido de hacerme el interesante en un triste blog de la blogsfera, que nadie lee.
Pero nada de eso ha ocurrido, solo era que estaba de vacaciones, bien merecidas, celebrando entre otras cosas, ese primer año de bloggero pedante, insolente, ignorante, cuñado, graciosillo y petardo. Sí, ese soy yo, ya me conocéis, Pixel Van Gogh, alias el Shadow Dancer. Regreso de nueva Caledonia enamorado de sus nubes grises de tungsteno fundido, sus viejos muros negros y rojos de gótico victoriano steampunk, el carácter de los descendientes de los McDonalds y los McIntosh, la melodía de la gaita eléctrica, y la lluvia ácida de sus cielos fluorescentes. Enamorado. Estoy por cambiar mi partida de nacimiento de Pixel Van Gogh a Connor McMardigan, ponerme el kilt, y salir a patear cabezas con la cara pintada de verde y blanco del Celtic. Sí. Muy motivador.
Y no soy el único al que las tierras altas, los Glane, los loch y los Ben debieron inspirar, porque estas vacaciones, a parte del whisky transgénico y el haggish de ganado clonado, he podido disfrutar de lectura. He terminado un libro, que no podía haber venido más a cuento éstos deliciosos días de bruma y cuestas empedradas de adoquines milenarios, y esa ha sido la paja en el ojo de Dios (a partir de ahora en la entrada, LPEEODD, por agilizar), escrito por Niven & Pournelle, pareja bien avenida en el mundo de la literatura de ciencia ficción, que llevaron lo más lejos posible en parsecs su mundo futuro de El condominio, el cosmos colonizado del día de mañana. Y digo que no habría nada más apropiado, precisamente, porque en ésta novela soñaron con el sistema Nueva Caledonia, dentro del imperio humano de las estrellas del mañana.




Si a veces es complicado decidir entre dos personas cosas tan triviales como qué canal de televisión ver, qué hacer para comer, o de cuantas capas comprar el papel de limpiarse el culo, no me quiero imaginar como debe ser escribir un libro entre 2, aunque éste LPEEODD, casi que se escribió entre 3, nuestro amigo Heinlein metió mano por petición del dúo dinámico de los viajes espaciales en los 70, y creo que se nota.
Comencemos imaginándonos a Pournelle, norteamericano, periodísta, político, multi titulado universitario, experto en tecnología y aeronáutica... un cerebrito en toda regla, aficionado a los juegos de rol, y las tácticas militares que llegó a ser presidente de la Science Fiction and Fantasy Writters of America. Su mayor lucha no fue sin embargo las libradas por sus personajes galácticos, su escuadrón Falkon de mercenarios espaciales que protagonizaron varias de sus novelas, ni la guerra de Vietnam de la que fue un gran estudioso y defensor (colaborando con el gobierno en I+D al respecto), si no la que libró con el cáncer con gallardía y estoicísmo, no se si encomendándose o no, a Dios desde el catolicismo o el anglicanismo entre los que vino y fue durante toda su vida, inquieto e incoforme, hasta su despedida terrenal en 2017.

Niven debió ser algo así como un niño bien, descendiente y heredero de negocios petroleros de pingües beneficios, que no desaprovechó las oportunidades que le dió al vida, obteniendo varios títulos académicos como el de psicología y el de matemáticas, creador del Mundo Anillo y El Mundo Conocido, también flirteó con la espada y brujería. Guionista para Star trek y Más allá del limite, se convirtió en un mito de todos los fans de subculturas onanistas y adolescentes con acné que hoy nos hacemos llamar frikis, alcanzando el rango de leyenda viva homenajeado en videojuegos y juegos de cartas, y elogiado por Arthur C. Clarke como su escritor favorito.

Ambos no trabajaron sólo juntos en varias novelas, si no que con promiscuidad y alevosía, escribieron muchos más cuentos y novelas con otros escritores en una orgía creativa digna de experimentar e irrepetible. Ambos colaboraron en el plan de defensa espacial de Ronald Reagan. Y juntos llevaron el término o subetiqueta hard SCIFI a un nuevo nivel de reconocimiento y valor.

GOBERNABILIDAD EN EL FUTURO OSCURO


Si una novela es testigo de todo esto, es precisamente La paja en el ojo de Dios de 1974. La historia comienza precisamente con toda una declaración de intenciones, dos marines de las fuerzas interestelares debatiendo en una conversación en “off” el significado de la frase que alude a la parábola bíblica de la viga en el ojo ajeno y que da título a nuestra novela.
Imaginemos un futuro, una vez más, en el que la Tierra ya no es nada más que un planeta desolado, un estercolero atómico, víctima de la mala gestión de los humanos, la superpoblación, la polución y sobre todo las guerras, un guijarro esférico en el centro de cualquier mapa galáctico de la nueva humanidad, diseminada en diferentes planetas y sistemas, casi inabarcables en los márgenes de un imperio superado por la burocracia.
Los emigrantes que han ido colonizando con éxito esos sistemas abandonaron la Tierra hace miles de generaciones, llevando consigo sus raices, su identidad, y manteniéndolas con la tradición colonial de rebautizar sus nuevos hogares con el nombre de las ciudades que un día llenaron de gloria la boca de sus ancestros en canciones y relatos. Así pues tendremos un sistema solar de marcada herencia escocesa, con sus kilts y sus gaitas, como Nueva Caledonia; Un sistema ruso zarino, otro conocido como Levante de orígenes musulmanes, y por tanto, las religiones seguirán presentes en la humanidad futura que Niven & Pournelle nos proponen, plasmando bastante de ellos mismos en el texto y dejándose ver el plumero en toda la recreación del lore futuro que imaginaron.
Es curioso, como cada vez que voy leyendo y leyendo más ciencia ficción, veo como los escritores son incapaces de especular con que la humanidad perderá sus raices en el cosmos. Bueno, en realidad, en el llamado Condominio, que es el mapa galáctico colonizado y conocido en el universo ficticio de Pournelle que explotará no solo en LPEEPDD, si no en otros cuentos y novelas, parece haber pequeños planetas asalvajados, incivilizados, que al haber perdido sus raices, su identidad y sus tradición e historia en pequeños planetoides olvidados de la mano de Dios, han involucionado a una edad de piedra que los convierte en poblaciones agonizantes sin interés ni peligro para el imperio. Pero insisto, es muy habitual la visión de un futuro que seguirá influenciado y condicionado por la historia pasada de las naciones, y la religión, y sin ir más lejos Dune es el mejor ejemplo, ya que en la saga de la familia Herbert, la psicogenealogía de las casas feudales marca su carácter, y su destino en un delirio jodorowskyano, y también tendremos el lastre de la religión del Dios emperador y la reaparición del pueblo judío en los milenios más lejanos que pudiésemos imaginar en la galaxia.
Hasta la aparición de nuevas tendencias de cifi como por ejemplo el cyberpunk, el futuro casi siempre es imperial, feudal, soberanista y de corte medieval. ¿Acaso creen los soñadores profesionales de tungsteno que el ser humano es incapaz de desarrollar formas de gobierno ecuánimes, democráticas o republicanas? Nos están avocando al sometimiento continuo en cada novela de éxito y culto. ¿Realmente no seremos capaces como especie de innovar mejores métodos de gobierno que someternos al vasallaje de los nobles como en una techno edad media en la que el mejor destino que pueda tener uno es alistarse a la flota intergaláctica al servicio del emperador, el rey, el virey, el barón o quien sea? Bueno, por lo pronto en España no sabemos pasar unas elecciones sin sacar un presidente de gobierno desde hace unos cuantos años, ya veo, ya...no es nada halagüeño no.
Entonces, si esta gente como Niven & Pournelle, eran seleccionados por el ejército, el presidente y las fuerzas del estado para imaginar posibilidades futuras de conflicto bélico en órbita, y actualmente otros países como Francia reclutan también a sus mejores escritores de ciencia ficción para que les asesoren en la I+D del futuro... Oh, oh... Igual esta gente lleva razón y somos una especie que necesita señores y villanos. Y lo peor es que estos autores no lo ven precisamente como una distopía, si no más bien como el orden lógico y natural de la evolución de la gobernabilidad como le pasaba a heinlein en Tropas del espacio. Desde su visión es más una utopía, o lo correcto, lo óptimo. A mi no me gusta nada, pero a fin de cuentas, los periodos de estabilidad más largos de la historia humana los han garantizado los imperios. Roma, la Pax Mongola, Bizancio, la Inglaterra Victoriana, las dinastías chinas, las dinastías egipcias... La democracía parece que no arranca nunca, no se conoce un periodo de democracia milenario aún, y tiene sentido que los escritores de ciencia ficción, basándose en la experiencia global de la humanidad, vuelvan a pensar que repetiremos la experiencia.

ENCUENTROS EN LA CUARTA FASE


Y en ese escenario de sistemas y planetas nacionalistas a su servicio del emperador de la galaxia conocida, un tal Leónidas en el caso de LPEEODD, sucederá aquello que le faltaba a la humanidad para hacer temblar todos sus pilares sociales, económicos, políticos y religiosos. El contacto con seres inteligentes de otro planeta.
Si algo me gusta de LPEEODD es que no adelantaron el contacto alienígena al siglo XX, XXI, XXII, ni nada con la Casa Blanca defendiendo La Tierra ni el presidente de los EEUU uniendo a las naciones contra un enemigo común (cosa que ojo, tiene mucho sentido y sería bálsamo de fierabrás contra las crisis económicas mundiales, una guerra de la humanidad contra otra especie). No.
Resulta que el universo, el espacio, o llamémoslo como queramos los parias minúsculos que no entendemos la teoría de la relatividad, ni a Keppler ni a Newton ni a Stephen Hawking pero nos gusta fantasear con novelas de ciencia ficción y hacernos pajas sobre el futuro...bueno...el universo, negro, lleno de estrellas brillantes como puntos parpadeantes diminutos, es tan largo, que lo dicen infinito o en constante expansión. En semejante mantel, no hay que hacer muchos números para darse cuenta de que las posibilidades de encontrar a alguien más en un punto evolutivo similar o superior al nuestro, son verdaderamente complicadas, tanto como que me toque el euromillón jugando sólo a los ciegos. Así que me cuadra muchísimo, y aplaudo, la idea de que el ser humano no conozca a sus vecinos cósmicos más cercanos (que no los únicos tal vez) en 2000, 4000 ni 8000 años de evolución, si no en más desde el momento que comencemos a surcar las estrellas y adentrarnos en el jardin de los vecinos sin pedir permiso. Claro, pensándolo así, con esa metáfora, igual el vecino está sentado en su mecedora, en el porche, canturreando con al escopeta entre las manos. Nunca decidió salir a buscarnos como hicimos nosotros, sólo nos estaba esperando. Porque sabe que somos unos cotillas ansiosos que nos creemos la salsa de la creación.




El caso es que en LPEEODD, la humanidad conocerá por fin la primera especie alienígena, inteligente, de su historia. Los pajeños.
Los bautizaremos así, porque todo indica que provengan de un sistema conocido como el transaco de carbón, cuya visión desde el planeta habitado por humanos más cercano, en el cielo, crea la pareidolia celeste de un rostro humano, conocido como el Rostro de Murcheston, cuyo ojo brilló en el firmamento en algún momento, alucinando a los espectadores humanos del planeta desde el que es contemplado, dando píe a años luz de distancia y con el consecuente retraso temporal (hay que pararse a pensar en ello) a una nueva religión conocida como la Iglesia de El, que comenzó a llamar a aquél fenómeno astral o lumínico, “la paja en el ojo de Dios”.
Desde luego, es tremendo suponer que en el futuro el ser humano seguirá mirando al cielo, en busca de señales, como los habitantes de las cavernas, homínidos supersticiosos, que en el fondo nunca hemos dejado de ser pese a aprender a construir armas capaces de borrar un país del planeta. Lo llevamos en lo más hondo de nuestro ser, arraigado, siempre anhelamos algo más de lo que conocemos, damos respuestas ficticias que llamamos fe a sucesos que no sabemos explicar, y da igual que siglo sea, seguimos haciéndolo, somos una especie maldita, estúpida, visceral, sin memoria genética ni histórica de ningún tipo, siempre dispuesta a empezar de cero, a crear nuevas jerarquías, nuevas leyes, nuevas normas que suplanten las viejas y cambien las tornas de forma ridícula y momentánea en los eones que marca ya la aguja del reloj del big bang.

Pero en otro paralelísmo de hard cifi y fenómenos religiosos, como J.J. Benítez, Niven & Pournelle desarrollarán escalonadamente el por qué de ese “ojo de Dios” brillando con retraso a años luz de distancia sobre las cabezas de esos colonos espaciales en un planeta remoto, rezando a una luz que se apagó hace mucho desde donde la ven brillar. Una luz que mientras le rezan, en realidad ya no está allí. El tiempo en el espacio, es relativo. Las cosas que vemos en la bóveda celeste, ya no existen como tal. Vemos el pasado cada vez que miramos al cielo. Y ese pasado en LPEEODD estará unido a la casual aparición de una nave no identificada en la órbita cercana, en un punto de salto hiperespacial. Una nave o mejor dicho una sonda, que conoceremos más adelante como la sonda de “Eddie el loco”, que como el platillo de Rosewell podría cambiarlo todo. Una embarcación espacial no humana, con tecnología nueva, dispar, incomprensible para la mente del hombre. Un pecio a la deriva procedente de “La paja en el ojo de Dios”.

Pequeño kit kat para mencionar esa sonda de “Eddie el loco”, que recoge como homenaje o guiño la serie “La tercera ola” en el nombre o alias de uno de sus protagonístas.

Anteriormente decía que Niven & Pornuelle fueron reclutados para un plan de brainstorming de Reagan para su “guerra de las galaxias”, y la novela, en sus descripciones ficticias de posibles formas de viajar por la galaxia a largas distancias, comentan métodos como el generador de campo Langston o las velas solares, que décadas después, hoy, son teorías y prototipos muy firmes candidatos a convertirse en patentes reales de las agencias espaciales, Airbus, o el primero que las logre desarrollar con éxito, que podemos ver en documentales científicos como las más fiables apuestas para llevar al hombre al espacio exterior y comenzar la terraformación de nuevos planetas, ya que es toda una realidad absoluta, que el planeta Tierra, un día, dejará de darnos cobijo. Si no nos lo cargamos los propios habitantes, el Sol, un día, dejará de calentarnos, y para entonces, más nos vale estar reproduciéndonos lejos de aquí, como una plaga de chinches en cohetes.

Una tripulación dispar enviados por circustancias aleatorias se convertirán en nuestros protagonistas y primeros seres humanos de la historia futura en contactar con seres extraterrestres, “los pajeños”.
Y como casi todo en la historia de la humanidad, se producirá como consecuencia de errores o decisiones mal tomadas.
  • Rod, noble y burgués enrolado a la marina militar al mando de la nave McArthur, de carácter diplomático e investigador.
  • La señorita Fowless, hija de un importante político de Nueva Chicago, planeta envuelto en una rebelión, que se embarca en la Mc Arthur como refugiada política y bióloga.
  • El señor Bury, levantino mercante, magnate de la exportación e importación, que junto a su mayordomo Nahib, son “invitados” a embarcar bajo la alargada sombra de sospecha que les acusa de ser el principal instigador de la guerra civil de Nueva Chicago, y quedará bajo custodia y libertad condicional en la Mc Arthur hasta que se demuestre su inocencia o su culpabilidad.
Añadiremos otros muchos miembros de la tripulación importante según leemos, militares como el almirante Kutuzov, religiosos, científicos, y toda una serie de personajes con diferentes roles que se enfrentarán en su forma de entender el contacto extraterrestre, sus expectativas, y sus intenciones de participar en el acontecimiento humano más importante de la historia. Estos roles son muy importantes a nivel narrativo, ya que irán expandiendo nuevos horizontes, de posibles comportamientos futuros y reales del hombre con otra raza inteligente, desde los militares, los puramente económicos, los altruístas, los científicos o los espirituales.




A fin de cuentas, la tripulación de la nave Mc Arthur son como una futurista expedición de Cristobal Colón, rumbo a lo desconocido, dispuestos a descubrir cosas nunca vistas, a conocer indígenas de otro planeta con los que nadie ha hablado nunca, de los que nadie conoce su lengua, sus costumbres, su religión, su política ni su economía ni ecología. Y esa sensación de los marineros frente al infinito océano sin saber a dónde van a llegar, es una de mis favoritas que me llevo de éste libro.

SE CREE EL LADRÓN QUE TODOS SON DE SU CONDICIÓN


Sin posibilidad de caer en spoilers. ¿Cuál es la otra gran baza de ésta novela? Que “los pajeños” también contarán la fiesta de su primer contacto con los terrícolas, según la pasan. Cada especie tendrá su prisma, sus dudas, sus temores, sus secretos, sus recelos una con la otra, y sus objetivos. ¿Acaso nos creemos más inteligentes que otra especie por defecto? Así somos los humanos, siempre subestimando al rival. No voy a desvelaros el secreto de los pajeños ahora, aquí, claro que no, pero es lo más normal del mundo, que una especie inteligente y tecnológicamente avanzada que contacte con la nuestra, sea totalmente diferente a la nuestra. Si Niven & Pournelle hubiesen imaginado una neo humanidad de hombrecillos verdes con antenas, hubiese sido una decepción.
La apariencia pajeña, animal, pacífica, asimétrica, inhumana, y su eterna sonrisa etrusca nos desconcertará continuamente.
Los pajeños resultarán ser una especie simiesca, mutante, de costumbres enigmáticas indescifrables para los humanos pero envidiable nivel tecnológico, aunque no lo suficiente para haber desarrollado algo similar al campo Langston de los humanos, el invento que permite a los motores de sus naves saltar enormes distancias del espacio permitiendo a la humanidad colonizar nuevos mundos.

Son dos especies tan diferentes, la pajeña y la humana, que algún extraterrestre enloquecerá incapaz de comprender o razonar los comportamientos humanos, que igual que los suyos a nosotros, los nuestros a ellos, escapan a toda lógica cultural y ética.
Si hay algo interesante en la civilización que inventan Niven & Pournelle, es el sistema de castas, tanto en los roles de su sociedad como en lo genético de sus especímenes, convirtiéndolos en una parodia comunista (algo que vimos ya con Heinlein también) que encasilla a cada individuo a un único rol predefinido por su gobernante alienígena, incapaces de elegir otra tarea o de obrar con libertad, siempre atados a las necesidades de su especie, aunque como podéis estar imaginando, alguno de esos pajeños sacará los píes del tiesto por primera vez en su vida tras estudiar detenidamente la gran diferencia entre ellos mismos y la humanidad.
Entre esos roles alienígenas, despunta la importancia y protagonista del "mediador", un alienígena evolucionado y destinado a la única misión de ser un convincente orador capaz de lograr las necesidades de la especie sin llegar a la violencia, algo que dulcifica el carácter belicoso de los autores y abre una vía a la moraleja.
por supuesto en esa sociedad pajeña de roles encontraremos portadores, soldados, líderes, "relojeros" y toda clase de individuos catalogados y perfeccionados para realizar una única tarea en exclusiva, especialístas genéticos y culturales, toda una raza convertida en cadena de montaje biológica, cuadriculada y eficaz.

 Todas las space opera por defecto nos introducen de buenas a primeras en universos habitados por diferentes especies que conviven o guerrean. Pero un primer contacto, es un momento de diplomacia, estrategia, mentiras y conspiración por ambos bandos. No en vano recordemos que Pournelle es especialista en técnicas militares y además fue político. El thriller intraespecies está servido. La novela, consumado el contacto, girará en torno a situaciones dificiles de descifrar, misterios, verdades a medias, politiqueo, espionaje y todo lo que conlleva a dos potencias pugnando por sus propios intereses.
Un reflejo de la humanidad misma, de los conflictos entre naciones, que ocupa toda la segunda mitad de la historia, dotándola de un peso bastante más tedioso, incomodando cada nueva página, y humanizando al alienígena, que al principio era un ser nuevo y misterioso que ha escapado a cualquier teoría darwiniana para convertirlo en un extranjero dentro de un traje de Alf, con similitud a la película Enemigo mío, que contaba la turbulenta convivencia de dos náufragos espaciales de diferentes ejércitos, cuyas naves habían sido abatidas en el mismo planeta desértico, y que no les queda más remedio que entenderse para sobrevivir, pasando por encima de sus lealtades y patriotismos, como si de un estadounidense y un vietnamita fuesen en vez de un astronauta y un reptiliano. Y ya hemos dicho que Pournelle era muy pro Vietnam, y de Niven hay testimonios ambiguos al respecto de su posicionamiento bélico. Pero a ambos se les ve el plumero en toda esta larga segunda mitad del relato.
Ni los humanos quedan reflejados como tan buenos ni los pajeños como tan malos, y pese a que veremos en ellos un némesis de la humanidad, no es más que como el título profetizaba, ver la paja en el ojo ajeno, ya que los humanos tampoco obran de exquisita ética ni moral, y volveremos a la sobre explotada moraleja de que “la guerra siempre es guerra” que me encanta a mi de Brian Fargo pero que Heimlein ya esbozaba en Tropas del espacio. Además, respecto a Heimlein, creo no equivocarme, que supervisó toda la parte militar de la novela, notándose bastante su casposa y apolillada visión caballeresca de la milicia como una hermandad honorable e inmaculada de hombres dispuestos a dar su vida por el bien común, con frases que juraría haberle leído anteriormente del estilo (no cito textualmente, si no que trato de recordar al vuelo) “La guerra es la única vía que queda para conseguir la paz cuando todas las otras vías no han funcionado”.

Mientras que la primera parte de la novela es un relato de calentamiento, preparatorio, de creación de universo, la segunda parte es un encontronazo de civilizaciones.

Así que sí, en LPEEODD habrá disparos, muertes, patriotísmo, heroísmo, buenos/malos y malos/buenos, cada uno mirando al otro por el prisma que le va mejor al ojo. Y la mayor verdad de todas es que la historia la cuentan los vencedores. Un relato de colonialismo en el espacio sideral que años después tuvo su continuación, titulada El tercer brazo, y que el cartero debe estar trayéndome a casa estos días.

Y como ya nos advertía Stephen Hawking, ¿De verdad queremos contactar con extraterrestres? ¿por qué los buscamos? Es muy posible que si nos descubren, intenten esclavizarnos, como el humano ha esclavizado siempre a culturas que ha considerado tecnológicamente inferiores. ¿Qué nos haría diferentes? ¿nos creemos a caso los inventores de la sopa de ajo en la galaxia? Siempre viendo la paja en el ojo ajeno pero nunca la viga en el nuestro. Igual sería mejor quedarnos agazapados, escondidos, sin hacer ruido ni saludar a los aliens, hasta que el sol se apague y todo se termine.

martes, 17 de septiembre de 2019

PRIMER CUMPLEAÑOS DE TUNGSTENO DREAMS


UN AÑO DE SUEÑOS TUNGSTENO


Prospero día de la industria a todos los obreros cualificados del sector 91 hoy. Parad las impresoras 3D, dejad de programar en vuestros cubículos, frenad la supervisión de la cadena robotizada, hoy hace un año desde la primera vez que tuvimos un sueño de tungsteno.

Sí, parece mentira, una jeva que me arreó a finales de verano durante unas vacaciones que curiosamente, éste año, voy a repetir igual, en bucle, mismo hotel, mismo lugar, misma compañía. Soy un clon de mi mísmo, o tal vez, un clon de otra persona y no lo se. Sea como fuere, una máquina siempre está feliz, y yo, soy un cyborg, no tengo espacio para software malicioso en mi disco líquido. Una vez pillé un barrotes, lo daban por extinto, pero lo pillé, sí, y no me gusta recordar como, aunque tengo muchos clústers atrofiados de aquella noche ninja.

El caso es que comencé con ésta majadería con un único objetivo, practicar mi escritura, oxidada, despreciada y arrinconada en algún lugar de mi ser orgánico. Dicen que las máquinas no podemos crear arte, sólo copiarlo, pues yo represento el darwinismo digital, yo puedo crear, yo se crear, yo quiero crear. Y comenzar por una novela amateur (cosa que intenté y por ahí está a medias en un corte lovecraftiano más escatológico y repulsivo de lo que ninguno de sus amigotes hubiese consentido jamás), pero pronto me di cuenta de que eso era un pequeño suicidio. Un buen hobby, pero un error en realidad. También reconozco que estoy mal acostumbrado a creer que tengo “algo” de talento comunicativo y creativo, ya que en otra época, hace muchos eones, en otro hardware, pude ganarme la vida una época gracias a las estupideces que mi mente cagaba en diferentes soportes. Y desde entonces me creí con cierto “don”, no especialmente mágico, pero sí práctico, para poder sacarle rentabilidad a mis aficiones e inquietudes.
Aquello acabó tras unos años, llegaron nuevos modelos de robot, más rápidos, más eficaces, más económicos que necesitaban menos mantenimiento, y yo realmente comencé a estar obsoleto, a necesitar muchas revisiones y a consumir más de lo que generaba. Desde entonces fui dándome cuenta, o engañándome o no lo se porque no me pertenece a mí el derecho de opinar sobre mi mismo pese a mi alta cualidad de autoexamen y autocrítica gracias a un par de pluggins “flagelante 2.0” que llevo instalados, acerca de que en verdad todo aquello debió de ser un pequeño golpe de suerte en mi vida, conquistar los oídos adecuados, de los inversores adecuados, en el momento adecuado, y que tal vez yo no era una persona creativa, si no un buen vendedor.
Hilando fino, para vender bien, que sí se me da muy bien, hay que comunicar y ser creativo, y en realidad, creo que estoy en un rango bastante aceptable de ambas por mucho que me castigue a mi mismo por mi procrastinación habitual y por preferir un ritmo de vida rutinario, binario, pero agradable, cómodo y sobretodo, felíz. Dicen que quien no arriesga no gana, pero el que tiene cosas que perder, se lo piensa dos veces, y durante mi década de los 20 tenía muy poco que perder. Ahora para empezar la de los 40, me doy cuenta de que he conseguido un montón de cosas buenas, que tal vez no sean tan relucientes como las del prójimo, pero es mejor hacer mis cosas y dejar de contar cuantas cosas hacen los demás.

Y me dije a mi mismo, venga, empieza un blog, ¿le importará a alguien? ¿Qué mas da? No sigas en esa estúpida dinámica de exibicionísmo, no necesitas a nadie para hacer algo que te gusta, que está al alcance de cualquiera gracias a la tecnología, y que vas a hacer principalmente como ejercicio personal. Y lo hice, y escribí una bienvenida en la que ya me dejaba claro a mi mismo que en ésta sopa primordial de opiniones, datos, expertos y noveles que es la red, que yo escribiese algo, no iba a cambiar la vida de nadie, tal vez, sólo la mia.
Y en una mínima expresión, una porción de mi vida sí ha cambiado, porque durante todo un año, he sido capaz de crearme una disciplina escribiendo una entrada en el blog a un ritmo, no fijo, pero sí constante, que oscila o varia entre lso 7 y lso 10 días aproximadamente, una media de 4 entradas mensuales, durante un año. Y espero haber mejorado una pizca aunque sea, mi forma de expresarme, que siempre ha sido pedante, rimbombante, algo embaucadora y bastante machacona hasta que suelo conseguir el efecto deseado en mis interlocutores o me doy cuenta de que es el momento de cambiar de rol.
No soy el mejor, pero soy bueno, y me gano la vida, o en verdad siempre me la he ganado, de un modo u otro, usando la palabra.
En ésta distopía que es la vida, cuando no puedo ponerme el mono oscuro de fibra camaleónica reflectante, y salir a dar un voltio en la tatamaha por el sprawl, trabajo en un sitio bastante cyberpunk, rodeado de pantallas y máquinas, interactuando con cyborgs de 48ks e inteligencias artificiales de un gúgol de terabytes, y enseñando a los nuevos reclutas como sobrevivir en nuestro búnker sin que se les fría la fuente de alimentación. Más o menos. Y hablo, hablo, hablo, comunico, enseño, convenzo, y eso es todo lo que llevo haciendo toda mi santa vida en verdad en una empresa, en otra o por libre.
Obviamente, escribir es más delicado, no puedo poner caras (aunque los emoticonos son lo más distópicamente parecido), no puedo acompañarme de lenguaje físico, no puedo entonar para que notéis las intenciones de mis palabras, no. La escritura es más compleja, una amante más exigente que no se conforma con el aquí te pillo y aquí te mato, que me demanda 3 horas de mimo y cariño sobre el teclado cada vez que quiero hablar de alguna de todas esas obras que motivan que yo escriba.



DO IT YOURSELF


Al principio pensé ¿Cómo voy a ser capaz de hacer una entrada semanal con un libro, una película o un videojuego o un cómic durante un año aunque sea? ¿he consumido tanta cultura y subcultura? Y derepente me doy cuenta de que los objetivos más inmediatos que me fijé, eran los más ambiciosos, y que aún los reservo un año después, para el momento adecuado, con un buen reserva en vaso ancho sobre la mesa, el flexo y el teclado, y ahí tengo todavía Blade Runner, Carbono Alterado, Akira, Ghost in the shell, Alien, Deus Ex, y toda una colección de obras a las que no les he metido el desgarrador retráctil aún porque me producen un tremendo respeto.
Tampoco he hablado aún de música, ni de Aviador Dro, ni de diseño retrofuturísta en la industria del automovil, así que voy por el buen camino, me quedan muchos sueños de Tungsteno en camino.

Internet es maravillosa, en serio, lo es, nos permite hacer lo que queramos si de verdad queremos invertir tiempo. Podemos aprender, estudiar, conocer gente, leer, ver cine, jugar, componer, filmar, diseñar, todo está al alcance de nuestra mano sin nada más que un teléfono movil, una tablet, o un ordenador.
Nunca nada fue tan fácil. No critiquéis internet, no juzguéis el progreso, amar la tecnología, confiad en vuestras máquinas.
Y así empezó todo, no tengo un blog especialmente bonito, ni curioso, y mira que se que para vender es necesario llamar la atención, resultar atractivo, pero mi blog es un sueño de tungsteno, pesado, metálico, reservado, íntimo, si vienes aquí te da igual el diseño, sólo quieres una opinión más de otro don nadie, pero una sincera, que eso es importante. Una de alguien que crees que ama esto de la ciencia ficción tanto como tú, que no quiere enseñar si no compartir, de alguien que no va a juzgar tu opinión si no a escucharla, alguien que no ha leído aún todos los Asimov, ni todos los Clarke, ni todos los K, Dick, ni pide carné de cyberpunker a la entrada. Solo alguien que disfruta esto casi tanto como tú, como puede, cuando le dejan.

Y seguiré soñando, por voluntad propia, que era mi objetivo. Sin embargo, me he ido dando cuenta, de que en el ciber cosmos, hay gente leyéndome, en ocasiones pocos parroquianos fieles, y en otras mis artículos trascienden más lejos de lo que mis nodos alcanzan a conectar, y me mareo, sufro el efecto fantasma de desconexión de la realidad virtual, ese lag en el que crees que ya te has desconectado pero sigues ahí, con las gafas y los cables enchufados, simulando que haces tu vida normal sin darte cuenta, hasta quedarte seco. Y los verdaderos bloggers, si es que los hay, ya que no pertenezco a ninguna esfera ni comunidad, los que consiguen hacer de ésto su profesión, seguramente se reirían de mi sorpresa cuando acumulo más de 500 lecturas en alguna de mis más humildes y menos ensayadas columnas. Pero para mi, que comencé esto sin ninguna intención, me ha sorprendido. Y no quiero pensar que me debo a nadie, porque eso sería mentirme, no gano nada escribiendo ésto, ni nadie me pide que lo escriba, y el día que quiera parar, o bajar el ritmo, ocurrirá sin pedir disculpas. Pero sin embargo, y habiendo dejado claro eso último, os doy a todos y todas las gracias por acompañarme en éste viaje, como yo acompaño a otros bloggers, a otros podcasters, y sobre todo, como acompaño a William Gibson, Masamune Shirow, Philip K. Dick, Asimov, katsuhiro otomo, Hideo Kojima, Spielberg, Guillermo del Toro, James Cameron, Ruddy Rucker, Brian Fargo, Molyneux, y ese larguísimo, interminable listado, de verdaderos genios, a los que tenemos que darles las gracias, y no sin cariño, algunos ratos, un tirón de orejas desde el más sincero respeto.

Así que ésta semana, de momento (no descarto nada) no hay reseña, ni review, ni opinión personal de ninguna obra, si no una gratificación a todos y todas.
Pensé por un instante en hacer el típico sorteo de un libro, en twitter ( @sharowdanser ) con sus retuits y sus corazoncitos y tal pero... Si me gusta escribir esto por placer aunque a veces me cueste encontrar el momento, lo hago por disciplina y automejora, ¿qué necesidad tengo de poner un trozo de queso en la ratonera? ¿Quiero mas lectores? ¿Quiero más followers? En el último año he ganado 15 como mucho. ¿me importa la estadística? La estadística es como una droga, o como cuando e instalabas el emule por primera vez y pasabas horas mirando la barra creciente de tu descarga a paso de tortuga. En verdad estoy aquí por el hobby, por la pasión y por que quiero. Y bienvenidos todos los amantes de la CIFI, todos y todas los que me enseñáis nuevas cosas continuamente. Gracias sobre todo pro eso, por compartir vuestro tiempo con alguien a quien nunca habéis visto la cara.

El ninja se mueve en silencio, hago las maletas, y me largo de vacaciones igual que hice hace un año. Sed felices.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

CUCHILLO DE AGUA DE PAOLO BACIGALUPI


ARIZONA BABY


Por fin estamos reunidos de nuevo ciber navegantes, cowboys, buzos y hackers del dataverso y la red. Echaba de menos éste momento suspendido en la nada más absoluta del maremagnum de datos iendo y viniendo en direcciones cruzadas por las conexiones mundiales que nos conectan en éste preciso instante.

He tardado unos días más de la cuenta, porque en la última manifestación de cyborgs estudiantiles en contra de la humanidad conservadora, al grupo de progresistas multimedia se les fue un poco la mano en el disturbio de Yakarta y acabé desfragmentando los clústers de mi disco líquido en una celda de readoctrinamiento ético unos cuantos días.
Por fortuna, nunca me voy a una movida de las gordas sin haber preseteado un .exe de mi última personalidad neuro binaria. Ya sabéis, no salgas de casa sin programar tu terminal de personalidad, nunca se sabe si uno va a volver.

Dicho ésto, la verdad es que cuando uno pasa 8 horas diarias por obligación delante de un ordenador, hay días que por mucho que me guste escribir estos ratitos, no quiero llegar a casa y volver a encender un ordenador 3 ó 4 horas más. Porque sí, aunque parezca mentira, 3 páginas de sueños de Tungsteno llevan ese tiempo, arriba o abajo. Sarna con gusto no pica dice el refrán, pero cuando no puedo más horas de tecnología, y eso que escribo de cyberpunk, que contradicción, leo en papel éstas obras que analizo coloquialmente con todos vosotros después, o coloreo pequeños héroes galácticos de metal o plástico en 28 milímetros, o veo algo en la pantalla.
Me lo merezco, lo que no significa, que no me guste sentirme responsable de éste reto comunicativo que me propuse hace casi un año. Porque faltaría no solo a los que os gusta leerle, que no nos debemos nada mutuamente, pero cuando uno escribe siempre tiene una parte exhibicionista en su motivación, para que alguien lo lea; Si no por no faltarme a mí mismo, y luchar contra las horas perdidas en un sofá, con un canal de fondo, y redes sociales en la palma de mi mano. Ese es el opio de occidente, y no me apetece emborracharme de likes, corazones ni pulgares pudiendo crear en vez de consumir. Tan sólo por eso, y porque carezco de conocimientos creativos de ninguna otra índole más que la charlatanería, no compongo, no programo, no dibujo... Escribo.
Y como cuando uno decide empezar escribir, no pretende hacer El Neuromante, sin darme mayores ínfulas ni sobrevalorarme fantasiosamente, decidí empezar la casa por los cimientos, compartiendo con vosotros todo éste material de ciencia ficción que chequeamos juntos, más o menos, cada semana, para soñar tungsteno.



Así que aquí estoy, con un tazón de leche, un rulo de galletas, y el maldito portátil alumbrándome la cara. He tenido dudas de qué escribir hoy los últimos días, ¿cómic? ¿Cine? ¿Videojuegos? He optado por la literatura. Hoy me lanzo a una piscina sin agua, y nunca mejor dicho, porque nos vamos a la Arizona del futuro distópico cercano, de la mano de Paolo Bacigalupi con Cuchillo de Agua.

Paolo, pese a ese nombre tan renacentista, no es italiano no, es estadounidense, de Colorado, aunque le tira mucho aquello del lejano oriente, habiéndose especializado academicamente en estudios asiáticos y habiendo residido en China. Creo que algo de eso se reflejó en su primera novela la Chica mecánica, obra que por lo que tengo entendido versa del colonialismo del futuro, si no me equivoco, y sin haberla leído aún (siempre hay cosas que descubrir viejas y nuevas) me imagino una obra que tenga similitudes con La era del diamante de Neal Stephenson (curiosamente estaba yo dudoso de si escribir sobre Snowcrash hoy), pero son suposiciones furtivas claro. Algún día de estos las aclararé.
Lo que sí se es que la chica mecánica se llevó un puñado de premios y galardones como el Hugo y el Nébula (hay es nada para un novato irrumpiendo en la cifi), muy motivador para don nadies aporreando teclados como yo.

Cuchillo de agua es su último libro, de 2015 (igual cae alguno dentro de poco), y es una novela que hinca el diente en un asunto tan preocupante y realista como jugoso para la distopía, la escasez de recursos naturales en el futuro próximo, en concreto el más necesario para la vida sobre la faz de la tierra, el agua.

OJALÁ QUE LLUEVA, LA VIRGEN DE LA CUEVA


H2O, líquido elemento, un 60% de nuestros sacos de huesos y vísceras no ciber-aumentadas son agua, el 70% de la superficie de nuestro planeta, y sin embargo, si hay tanta agua por todas partes, ¿Por qué iba a ser un problema en el futuro?. De toda esa agua el 97% es salada, no apta para consumo humano. ¿Cómo va a ser posible que en el futuro no invente nadie un sistema para que nos bebamos, duchemos y reguemos con el agua de los mares y océanos? Pasta, como todo en la vida.
Se estima que en 15 años la mitad de la población humana tendrá dificultades para acceder a agua potable corriente. Nuestro consumo del agua impide que la demanda sea completamente satisfecha.
El consumo de agua por el primer mundo es descontrolado, como si nunca fuese a acabarse, total ¿lloverá tarde o temprano verdad? Ingenuos, el cambio climático cada vez afecta más a los ciclos lluviosos convencionales de los climas estandarizados por la ciencia, y la calidad del agua de la lluvia, también empeora, como la del grifo, por culpa de la polución.
Se estima que en unos 25 años, España sin ir más lejos, habrá aumentado su temperatura media en unos 6ºC, lo que convertirán nuestro clima continental, en prácticamente una copia del subsahariano, lo que en otros 25 años más desde ese momento, convertirá el sur de la península ibérica en una extensión orográfica del norte de Africa. Una visión terrorífica para todos esos votantes de VOX andaluces claro, Sevilla dejaría de tener un color especial, para ser un pequeño Marrakech, ¡qué herejía nacional!. Bromas aparte, esto está estudiado, contrastado, y con mayor o menor precisión, ocurrirá si los gobiernos no toman medidas urgentes en el asunto.
Mucho se reía Almeida del Madrid central de Carmena, pero ya verás que gracia las multas europeas que nos van a a caer a Madrid y a la Barcelona de Colau como no soplen la boina cuasi radioactiva que flota sobre las cabezas de las capitales de la piel de toro.

Tras los chascarrillos patrios, pero que deberían de concienciarnos a todos de que el cambio climático, y la escasez de agua no son problemas de gente de países lejanos cuyas vidas no nos importan, tan sólo tenemos que recordar las polémicas patrias respecto a los trasvases de agua dulce de un río a otro, como el Tajo-Segura para llevar agua del interior a la costa levantina. Toda una guerra de intereses industriales, civiles y agrarios en torno al agua.
Asi que no hace falta hablar de que la escasez de agua provocará enfermedades, hambre, o desaparición de especies vegetales y animales, si es posible que los humanos nos matemos por unos litros más de nuestro vecino cuando no llueva.


Pero eso actualmente es un problema del tercer mundo y países en vías de desarrollo, ¿a quién le importa? Pues a Bacigalupi le importa, y por eso imagina la llegada del problema a nuestro primer mundo, en un futuro distópico entre lo cyberpunk y Mad Max a punto de llegar.
En el corazón del sunny belt, el mid west norteamericano, en EEUU, tierra de las oportunidades, allí se levantó Phoenix en medio de la nada, en el desierto, como Las Vegas pero sin casinos, prostitutas ni mafias europeas. Phoneix carece de todo ese glamour, y a sus alrededores tiene un cementerio de aviones kilométrico, Arcosanti que es la primera arcología del mundo a medio construir diseñada por el arquitecto Soleri, reservas de indios Jopi alcoholizados, muchos nopales y ágave.. cactus en general vaya. Cactus y piedras.
Tal vez por eso, Phoenix sea hoy en día, sin irnos a la ficción futura, la ciudad menos sostenible del planeta. Una gran ciudad que recibe el agua del lago Mead (a casi 500 kms de distancia) y los deshielos (cada vez menos frecuentes) primaverales de las Rocosas. Millón y medio de habitantes que sufren una temperatura media anual de 30ºC, que han vivido veranos de 50ºC, y cuyas precipitaciones máximas al año sond e 26 (mm) el mes de marzo.
Esta antigua ciudad mejicana es hoy la quinta más grande de EEUU, y no tiene agua para tanto hogar, tanta industria, ni para seguir transformando a capricho occidental el desierto con parques y campos de golf. Y aún así, mientras el río Colorado se seca más cada año, las constructoras y los hampones del ladrillo siguen apostando por hacer crecer la ciudad con menos criminalidad y precios más asequibles a éste lado de la frontera mejicana. Incluso Bill Gates apuesta por levantar nuevas barriadas y asfaltar nuevas autopistas. ¿Y el agua? Haciendo frontera al norte con Nevada y con Colorado están los lagos y la presa Hoover (a casi 3000 kms de la ciudad del Valle del Sol), pero si en España nos peleamos por el agua de castilla la Mancha y la de Cartagena, imaginaros la que se puede liar en ese árido cogollo de EEUU en unos años. Costes logísticos, gastos y más gastos por mantener el césped verde y los grifos abiertos en Phoenix.



SUSPENSE E INTRIGA DE MANUAL


Bacigalupi nos suelta ahí, en un futuro seco y deshidratado en el que los tres estados, literalmente, se matan por el agua de la Hoover o cualquier otro manantial. Poca broma con su predicción.
El control central ha perdido fuerza sobre una nación balcanizada (una vez más, el tópico distópico de los EEUU que se repite tanto que igual se cumple) y a Washington D.C. no le importan las rencillas de estados “rurales” en el centro de lo que queda del país “unido”.
La nueva Phoenix se compone de un downtown rodeado de barriadas empobrecidas y gentrificadas de “bandos” (casas okupas en mal estado en la cultura norteamericana) bajo la influencia de bandas criminales locales que consiguen más beneficio con el agua potable que con las drogas o las armas.
Mientras en el centro de la ciudad las grandes corporaciones lucen rascacielos y arcologías con cascadas y estanques cristalinos para carpas koi de colores, en los guetos la población civil de perfil bajo solicita caridad potable en bolsas de plástico entregadas por ONG's y la cruz roja, o compran agua en surtidores públicos.
Una neo ciudad al estilo Detroit, siempre musa de futuros oscuros variados y alarmantes. Una distopía real a punto de caramelo.

La idea más genial y fascinante de Bacigalupi en ésta novela es que el agua fluctúa, como las acciones de la bolsa, y en un mismo día su precio puede triplicarse o dar un bajon que apenas dure unos minutos que marquen la diferencia del comprador en el surtidor público a llenar bidones o apenas un par de latas con lo que le sobra de salario del mes.
La especulación, la reventa, y las prácticas poco éticas para conseguir agua limpia y potable se convierten entonces en el motor de la historia por supuesto.
Como si de Dune se tratase, los zonales reciclan hasta su orina con unas bolsas de uso común en su sociedad futura, que la convierten en un alto porcentaje en agua potable. Vamos, que Arizona es peor que Arrakis.



Ya en escena y sin aburrirnos con interminables descripciones de su mundo ficticio, pero tampoco sin soltarnos en su creación imaginaria con una lanza y un taparrabos a lo Gibson,  Paolo, ni tan largo ni tan calvo, nos presenta a su triángulo protagonista:

Angel, latino de bandera, macho man, motero surtido de cicatrices, delincuente a horario partido, miembro de los denominados “Cuchillos de agua” que son algo así como unas fuerzas paramilitares de combate en conflictos armados y escaramuzas relacionadas con los trasvases no autorizados y los robos de agua en las zonas del Colorado y los grandes lagos que convergen en el triángulo de los tres estados fronterizos. Mafiosos especializados a sueldo.

Lucy, la chica lista, periodista freelance, independiente, que prefiere el periodísmo de investigación en su “blog”, en vez de sumarse al sensacionalista periodismo de los llamados “hemopasquines”, noticiarios de muertos, de cuerpos arrojados a piscinas azules sin agua para que se pudran al sol en las continuas guerras de bandas locales y víctimas de crímenes relacionados con la escasez de agua. Esta cotilla por naturaleza, resultará un incordio para ciertos personajes en su hincapié de comunicar la verdad.

Y por último María, ratilla de guetto con aspiraciones y sueños, que sacrificará sus principios por tratar de alcanzar una vida mejor que la de pobre y sedienta, sin saber muy bien donde se mete ni qué está realmente dispuesta a intercambiar de sí misma por un bienestar temporal. El personaje marginal, la chica cyberpunk pancista y antisocial.

Hechas las presentaciones, y habiendo dado ya varias vueltas al complejo asunto de la escasez de agua y los problemas que acarrearía en un futuro, la novela está servida. Sin duda Arizona es un escenario cyberpunk, post apocalíptico o simplemente distópico tan apetitoso. Reúne tanttos elementos para convertirlo en un lugar moderno, primitivo, hostil y enigmático a la vez, que se podría escribir toda una saga exprimiendo sus ubicaciones y reinventándolas. Cuevas subterráneas, enormes minas de cobre, desierto y miles de kilómetros de carretera, indios nativo americanos, inmigrantes centro americanos (que por cierto en la novela traducida al castellano llaman “cholobis” y que cada vez que lo leía me chirriaba, porque es “cholos” señores, “cholos” y ellos mismos, hispanohablantes en suelo norteamericano, se llaman “cholos”) organizados en pandillas, etc...
Bacigalupi le saca jugo al habitat, a los pandilleros cholos reinventando su clásica apariencia de camisa blanca de tirantes y pantalones de pinza a pasear hienas con su correa y su bozal como mascotas (a lo Dieantword) en vez de un pitbull; A los zaibatsus orientales manejando los negocios y las corporaciones en el centro de la ciudad entre arcologías y rascacielos; Al clásico enfrentamiento del rico VS pobre (arriba VS abajo que ya he mencionado muchas veces como un elemento repetitivo y constante en la distopía y el cyberpunk), y a todo lo que toca.

Es Phoenix la verdadera protagonista de la historia, sin abusar de una creación de mundo o lore excesiva e innecesaria. Nos ubica de manera rápida y eficaz en el mundo que les ha tocado vivir a Angel, Lucy y María. Tendremos un thriller futurísta que no catalogaríamos cyberpunk, porque aunque tiene drogas, parias contra la sociedad, antihéroes y violencia...no tiene software ni hardware, el agua ocupa ese lugar en la historia coqueteando con el denominado ecopunk en nuestra horrorosa obsesión de etiquetarlo todo. Distopía le sienta mejor.

Como historia de suspense, va enlazando las vidas de los 3 protagonistas (no spoilers) por separado, uniéndolas en diferentes puntos para que sus actos converjan en un “por qué” de la trama principal que tiene que ver con el descubrimiento de unos viejos documentos legales a cerca de la ley de permiso de aguas que EEUU otorgó a las tribus nativas en su proceso de expropiación forzosa, que descubrirían un nuevo y abundante caudal subterráneo de agua potable que explotar, antaño en usufructo legal de alguna reserva Jopi. En el secarral en el que sucede la historia, esos papeles legales valen mucho dinero, y el youpie que los porta, va a perderlos de vista sin contaros cómo ni por qué, claro está. Y esos papeles, como digo, desaparecerán en un momento dado, y todo el mundo los querrá, y de un modo u otro, nuestros tres protagonistas estarán en medio de esa desaparición y recuperación, de la carta magna firmada por los padres fundadores con derecho a la explotación de una fuente de agua dulce.
El agua es el nuevo petróleo en ésta novela, oro transparente.



Como un best seller de espías sin mayor reconocimiento, los protagonístas irán atando cabos para recuperar esos papeles con diferentes objetivos personales, más o menos avariciosos o filantrópicos. Topándose con todo tipo de indeseables traicioneros en el camino, o de buenos amigos dispuestos a echar una mano.
A mi personalmente, me parece una aventura de suspense mediocre, no mala, pero tampoco sublime, mediocre, suficiente, pasable y entretenida, con un estilo literario eficaz y resultón, pero en ningún caso magistral ni revolucionario, ni mucho menos “poético”, cuyo secreto o misterio final, su sorpresa, es poco espectacular y me la vine oliendo (y no es por dármelas de listo ni mucho menos) varios capítulos atrás, coleando desde cierto capítulo en concreto (no spoiler) que venía echando en falta hasta que nos lo venden como la gran sorpresa final del periplo violento que nuestros protagonistas han pasado.

Mucha sangre, violencia, malas decisiones, traiciones, e incluso romance, darán vidilla a la trama principal durante las páginas del relato. Dando como resultado final, un libro divertido, con un claro mensaje de precaución medioambiental que una vez más desencadena, no en la utopía de que todos los seres humanos entenderemos el problema de la escasez del agua y tomaremos medidas para resolverlo, si no en la distopía de que somos una especie de cafres simiescos incapaces de resolver nuestros problemas ni dar soluciones a los males de la sociedad moderna, si no mas bien, matarnos hasta agotar existencias de cualquier recurso.
La ciencia ficción siempre tan optimista, y apagando el interruptor de la ironía, siempre tan visionaria.
Gracias Bacigalupi por esta novela, y en cuanto pueda iré a por La chica mecánica.

Y tal vez, tanto hablar del agua, deba bloggear sobre el cómic We Stand on Guard la próxima semana. Y ya me está entrando sed con tanta guerra del agua, pero si tantos autores de ciencia ficción hablan de ellos como un problema futuro, deberíamos empezar a concienciarnos.

viernes, 30 de agosto de 2019

ESTE DEL OESTE, POR HICKMAN Y DRAGOTTA

POLITICA Y MENTIRAS



Bienvenidos una semana más a mi rincón del dataverso dónde los programas chinche que podéis pillar al conectaros os producirán sueños de metal radioactivo, sedosos y relucientes, fríos y sensualmente perfectos.
Desde luego, pese al riesgo de pillar una mega clamidia electrónica que fría tus genitales en tu próxima sesión de ciber sexo intraespecies, entrar a mi espacio virtual es mucho más divertido que encender la portical y comenzar a recibir actualizaciones de media social y política con todos esos zopencos del congreso, marionetas de las megacorporaciones, diciendo chorradas y haciendo el ridículo por un chusco de pan con moho.
Que si hay que activar el protocolo militar 1055 por el defcon2 en las colonias venusianas, que si el partido pro humanista tradicional es mucho más mejor y conservador que el partido cyborg pancista; Que si el carguero Primus III-F debería haber atracado en Luna o en Marte con 200.000 refugiados de la guerra civil de Phobos; Y así todo el santo día echándose mierda y balones fuera unos a otros sin aportar absolutamente nada nuevo a un sistema caduco, deteriorado y agonizante. El anarco capitalismo digital ha demostrado estar mal planteado y tras cinco siglos de subidas y bajadas en la llamada “área de confort”, los obreros cualificados y la población civil de ocupación social temporal, hemos pagado el pato.

Ya no hay políticos como los de antes. Y de eso va hoy el blog y nuestro sueño. De política. Sucia y asquerosa política, con discursos repletos de mentiras, sonrisas en el holopalco del parlamento y asesinos a sueldo apretando el gatillo del barret ligero sobre la cabeza del opositor de turno, de periodistas comprados y cloacas informativas, traiciones y poder. Política.



EL FUTURO LEJANO OESTE


Este del Oeste es todo eso y mucho más. Es un arte a color de altísima calidad y fino gusto a la nueva escuela americana; Es misticismo y leyenda que se entremezcla con la no tan distante religión y política; Es futuro pero es pasado, porque la historia siempre se repite y el ser humano nunca aprende de ella; Y sobre todo es una historia de amor y venganza que seguramente enamorase a Tarantino.

La culpa es de Jonathan Hickman y Nick Dragotta. El primero al guión y el segundo al dibujo ya habían colaborado con éxito en los 4 fantásticos de Marvel, pero es en Image Comics (Que en España nos trae Norma Editorial) donde han despuntado con ésta obra aún no concluida de la que siguen llegando tomos a nuestra charcutería favorita.
Hickman ya había puesto el foco sobre su persona con algunas obras como infinite y Los proyectos Manhattan, pero también le debemos algunas buenas historias de los vengadores, agentes de S.H.I.E.L.D. Y su obra El informativo nocturno.
Dragotta por su parte lleva en la mochila la responsabilidad de haber entintado a Spiderman, Capitán América y Los X-Men entre otros.

Abrimos las páginas del tomo o de las grapas (el tomo recopila unas 155 páginas, que serían 5 grapas de unas 33 hojas cada una) y caemos de golpe en un futuro ucrónico de corte western que mezcla elegantemente conceptos muy antagónicos como la religión y la tecnología, pero los marida perfectamente a medida que vamos chupándonos el índice y pasando la lámina de celulosa a colores.
Yo soy una persona a la que no le gusta mezclar todo lo que pilla para hacer un terrible megamix insoluble, y me mantengo distante y esceptico ante las obras que nos muestran space operas medievalizadas, o elfos y dragones con ciber miembros en un entorno cyberpunk. Me chirrían semejantes abominaciones contra natura, porque, o una cosa, u otra, o si vamos a entremezclar géneros y mundos que sea con una consistencia y una convicción tan firmes que no me haga dudar ni un sólo momento de que lo que tengo entre manos no es una majadería gratuita sin píes ni cabeza, de esas que te sacan contínuamente de la inmersión porque cada paso que das hacia adelante es un nuevo disparate vomitado por una mente enferma y sin ciriterio a la que le dan igual ocho que ochenta y quiere juntar en el mismo plato dulce, salado y redbull. Al final, aunque reunas tus sabores preferidos en el mismo plato, la diarrea va a ser monumental.
Y sin embargo en Este del Oeste, vamos llevándonos a la boca, pequeñas dosis de ésto y de aquello, que al final dejan un retrogusto a ciencia ficción magistral, que se aprovecha en su justa medida del lore del salvaje oeste en un futuro lejano hiper tecnológico sin ser Bravestar, y que nos mete la puntita con disimulo y un gapillo el ausnto de las profecías bíblicas y la mitología cristiana más primitiva.
Con lentitud, sin prisa, ya que acaban de editar el número 44 en EEUU y aunque se vislumbra el momento del gran final, la obra lleva publicándose desde 2013, digerimos y pedimos más futurismo con ecología imperialista en un mega conflicto bélico que gira en espiral en torno a un epicentro profético que anuncia un apocalípsis que no llega, pero que los humanos se están esforzando por provocar.



JUEGO DE SPAGHETTI TRONOS 


Al grano y sin spoilers as ussual. EEUU Ha quedado balcanizada en varias facciones o estados que conviven en una tirante existencia de alianzas y sabotajes que inevitablemente nos recuerdan a Canción de Hielo Y Fuego de R.R.Martin y su convulso mundo de Poniente. El futuro de Este del Oeste es feudal e imperialista, excesivamente jerárquico y con castas. Sobre suelo norteamericano tenemos una facción de ascendencia China en la costa Oeste, con su arquitectura, moda y costumbres asiáticas; Desde el Midwest hacia el Atlántico encontraremos una Texas independiente, una nación nativo americana, unos estados confederados y unos estados sureños de ascendencia afrocaribeña, y por último una costa Este de aparente prosperidad ultra capitalista y conservadora.
Todas ellas reflejan la heterogeneidad de una nación poblada por emigrantes, una nación sin historia más que la reciente, una nación de etnias autóctonas masacradas y doblegadas que actualmente clama por la autenticidad de sus ciudadanos y su pedigrí, cerrando fronteras y negando el sueño americano que ellos mismos inventaron hace apenas un par de siglos atrás. Yo prefiero el sueño de Tungsteno.

Como en otras obras CIFI, la identidad e idiosincrasia propia de cada pueblo o etnia con sus costumbres y creencias, perdura en el futuro lejano convirtiendo a algunas de las facciones en clichés cromados de su historia pasada, poniendo de manifesto sus tópicos más típicos, pero sin que esto empeore la calidad de los personajes y sus entornos, ya que en realidad, me he acostumbrado a pensar que ¿que somos más que lo que proyectamos y los demás perciben de nosotros? Eso que dejamos impreso en los demás, esa primera impresión, es nuestra carta de presentación como individuos, que si se repite por individuos de la misma comunidad, crea el tópico. Y los tópicos, bastante realidad llevan si conseguimos no emplearlos como mofa despectiva o leyenda peyorativa para ofender o menospreciar otros colectivos, pueblos, razas o culturas. Así que aceptamos barco como animal acuático.

Este del oeste es un espejo futurísta de la historia pasada y presente de los Estados Unidos de América, encarnada en unos líderes de cada nación o facción, ansiosos por el control, el poder y la supremacía sobre las demás, obviando en su remolino de muerte y destrucción que hay fuerzas superiores al control, las fronteras y la riqueza. Una metáfora bien llevada cuando introducimos en la fórmula a los jinetes del apocalípsis y la misma figura de la muerte.
Una muerte icónica, cowboy alvino, que no negro como imaginan casi todas las culturas a la parca, con la percha de Clint Eastwood.

Estos personajes extraídos de la mitología paleocristiana se cuelan en los tejemanejes políticos e imperialistas de las facciones en medio de una trama principal, común al resto de tramas alternativas geopolíticas y familiares que la obra propone, que anuncia el apocalípsis final que nunca llega, debido a ciertas “anomalías” en el transcurso de la palabra profetizada por un extraño fanático religioso que reside en un punto de culto similar a una nueva Jerusalém o una nueva Meca conocido como Armisticio. Un cráter en medio del desierto donde han de reunirse los líderes de todas las facciones, conocidos también como los elegidos, para descifrar las parábolas de la palabra y poder así controlar el apocalípsis.
Entre las “anomalías” de la profecía, la deserción de Muerte de las filas de los Jinetes del apocalípsis. Y aquí encontramos la épica del cómic, Muerte dejó de servir a la palabra después de enamorarse y tener un hijo, Babilonia, seleccionado como la bestia que originará el fin del mundo. Un papel que la palabra asigna en sus profecias al crío, motivo por el que lo raptan, lo apartan de su padre y de su madre (líder heredera de una de las facciones en guerra) y que tiene también su propia trama y secretos, quizás, los más intrigantes de toda la historia y mis favoritos.
Sí, Babilonia, el hijo de muerte y su droide tutor “Globo”, son la pareja de personajes que más me fascina y encandila de todas las ramificaciones abiertas del argumento. Y no quiero spoilear nada.

Por lo que en resumen tenemos: Guerra, traición, política, romance, venganza, mentiras, un montón de líneas paralelas de argumento, mitología, espiritualidad (la nación nativo americana son unos gurús y chamanes que han potenciado su nexo con la madre tierra y el mundo espiritual gracias a la tecnología), y muerte, mucha muerte.



El cómic es complicado, pero no al estilo de un Masamune Shirow gracias a Dios, en el que por más que leas y releas faltan datos por todas partes. No. Complicado como decíamos antes a lo R. R. Martin, ya que el número de personajes principales y secundarios es elevadísimo, y tenemos muchos melones abiertos contínuamente. Tenemos las facciones y sus líderes, tenemos la palabra y su profecía, tenemos un caza recompensas del que no quiero hablar mucho para no spoilear pero que parece haberse agenciado el rol de la mismísma y renegante muerte, a la propia muerte huyendo de su pasado en busca de reunir a su familia y ser feliz (curiosísimo), los jinetes del apocalípsis persiguiendo a muerte y Babilonia, etc...

Entonces, iremos leyendo conversaciones que se nos harán extrañas, que serán complementadas en futuros números mediante flashbacks o nuevas conversaciones, desvelando poco a poco la verdadera motivación de cada uno de los llamados elegidos y que papel quieren desempeñar en el cercano apocalípsis evangelizado por el profeta Ezra en Armisticio.
La nación de los antiguos nativos americanos no dejarán de consultar con sus antepasados y sus espíritus, mientras que el resto de ambiciosos gobernantes conspiran unos en contra de otros para robarse o asesinarse, ansiosos de mundanal y material poder.

O TODOS O NINGUNO


No encontraremos un protagonista como tal, aunque yo me decanto por muerte y Babilonia, pero todos los integrantes de ésta odisea titánica tienen una especial importancia en la trama, y ahora que caigo, ojo a Cuervo y Lobo, una pareja mística de chamanes cambia pieles afiliados a la nación de los antiguos con un estrechísimo pasado en común con Muerte.
Pero no os encariñéis mucho con ninguno, porque morirán, vaya que morirán, 0 spoilers, pero cuando me aventuro a decir que la obra está más próxima a Juego de Tronos que a cualquier otra cosa, ya está todo dicho.
El caso es que todos los personajes son brillantes, muerte, el gobernador confederado Archibald tan ladino y taciturno, el tejano Solomon cumpliendo el tópico de pistolero busca oro a lo Sam Bigotes, los jinetes, lobo y cuervo y su gurú el chamán Chebeyo...

Una colección altamente recomendable, que pese a su engorrosa maraña argumental, confluye en un claro de luz cada x números, alentándonos a no parar de leer.
Un disimulado puñetazo a la Norteamérica de ayer y hoy (tal vez por ahí venga la inspiración de haber elegido un entorno de far West como habitat futurista) y de cómo los grandes imperios se construyen sobre fanatismo, superstición y muerte.
Una crítica a como el materialismo y el ansia de poder distancian al ser humano de sus raíces, de su espiritualidad, y lo ciegan convirtiéndolo en menos que un animal hambriento.
Una historia que augura como la humanidad podría autodestruirse el día menos pensado por culpa de su cinísmo, sus odios y sus prejuicios, en la que al final, la más humana, la única capaz de amar, es la muerte, lo que deja poéticamente en muy mal lugar al ser humano más deshumanizado que nunca, obcecado únicamente en el control. Un mundo, en el que adrede o no, la muerte es la protagonista, y si ella puede amar, ¿por qué no los hombres también? ¿Algún día?.
Podremos pensar sobre eso mientras disfrutamos del arte y la ficción en Este del Oeste mientras nos llega el gran final de una fábula sin par.