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lunes, 28 de octubre de 2019

NAMELESS DE MORRISON & BURNHAM


TRUCO O TRATO


Gracias por conectaros en mi IP una vez más jinetes y stalkers de la nueva era. Se que llevo retraso en mi conexión semanal, pero he tenido que resolver un lío con unos vecinos haitianos pertenecientes a una banda llamada los hijos del voo doo o algo así. Mi vecino se llama Papá Banton, está todo el día con la música caribeña a tope en su holoreproductor, y por las rendijas del conducto climatizador general del bloque de mega apartamentos me llegan olores muy fuertes a productos químicos todo el día. 
Llegué borracho y envalentonado la noche del fin de semana, y no lo pensé, aporreé su puerta dispuesto a poner fin a esta situación. Y allí estaban, Papá Banton y unos amigos suyos, con una amiga tumbada en el suelo sobre un dibujo ridículo en rojo, y estaban desplumando gallinas y fumando porros, al fin entendía lo de los olores por el sistema climatizador, ¿Cómo se le ocurre tener animales de granja en casa? ¿Y todo ese humo de mutihuana? Que desconsiderado. Me enfadé mucho, pero luego tuve que pedir perdón, porque me explicaron que todo es debido a Halloween, el Shamain, una fiesta pagana que se está poniendo de moda otra vez después de las guerras corporativas de 2051. Recuerdo haberla celebrado de pequeño, me ponían un disfraz y salía a por caramelos. Una vez mamá sacó de la bolsa algo que me había echado dentro el Señor Ramírez del 11ºA que dijo que no eran caramelos, aunque venía envuelto muy parecido...
En fin, la cosa va de asustar, de dar miedo, es la noche en la que los muertos están más cerca de los vivos, la noche de los aquelarres, zombies, hombres lobo, momias, decapitados, espectros y taxistas desaseados, salen supuestamente de sus escondrijos para hacer que nos caguemos encima.

Y por eso vamos a centrarnos en historias de terror y ciencia ficción los próximos días, para celebrar todos juntos ese Halloween.

Voy a comenzar con un cómic, porque hace semanas que no hablamos del octavo arte, y el elegido es Nameless de Grant Morrison (Animal man y Arkham Assylum de Batman), Chris Burnham (Batman Incorporated), Nathan Fairbairn y Simon Bowland al trabajo sucio.


COCKTAIL DE TRADICIONES Y SUPERSTICIONES


Hagamos una nueva obra, pero con monstruos y en el espacio
Le exigió Chris Burnham a Grant Morrison

¿Qué vamos a encontrar en Nameless? Bueno, antes de pasar a diseccionarlo debo decir que es un tomo en castellano editado por Norma Editorial, originalmente de Image, que reúne las 6 grapas originales y que despiezar su guión sin spoilers sería breve, aunque tocaremos ese argumento claro, pero lo interesante de Nameless está entre sus líneas, en bambalinas. Es su significado oculto, su droppin contínuo a referencias cabalísticas, mitológicas, religiosas y de brujería, y algunas ideas propias des us autores que vamos a estudiar un poco a continuación.

Para empezar suave, como aperitivo, voy a adelantar que Nameless es una obra de pesadilla, que juega con nuestros sentidos espacio temporales, confundiéndonos, tan bien como podría hacerlo cualquier película o novela de philip K. Dick. Es un laberinto de viñetas bien ordenadas que nos hará dudar de que es real y qué no, cuál es la historia principal, cuál la secundaria, o si las dos son al mismo tiempo, antes o después. Principalmente Morrison va a intentar jugar con nuestras percepciones en éste cómic, queriendo volvernos locos. Y ahí encontramos parte de la carga terrorífica de éste tebeo, que intenta traspasar la barrera de la viñeta para colarse en nuestra cabeza y hacernos sentir terror psicológico, y lo consigue, mucho mejor que muchas películas galardonadas.
No en vano, Morrison, está artísticamente influenciado por Terence McKenna, que es un poco nuestro Escohotado americano, un psiconauta ilustrado, intelectual defensor del uso de agentes psicotrópicos y sus ventajas. Y también está marcado por Michael Bertiaoux, ocultista y artista. Por si no fuera poco encontraremos referencias a las obras de Alystair Crawley, y un clarísimo homenaje a H.P. Lovecraft en Nameless. Así que sí, preparaos para alucinar.

De forma premeditadamente desordenada, en Nameless viajaremos del pasado al futuro (o tal vez sea sólo un engaño temporal), de lo onírico a la realidad, entre planos, acompañando a un ocultista sin nombre, y ya tenemos la primera referencia religiosa y mágica. El carecer de nombre protege al ser, no puede ser reclamado, porque el nombre, la palabra, es la mayor herramienta de creación de Dios, que creó todas las cosas dotándolas de nombre tal como cuenta la tradición según el libro de Enoch, y aquí tenemos ya la primera superstición de todas las que vamos a ir encontrando.

El sin nombre es atormentado por visiones de su pasado, violentas, confusas, y ha sido contratado por una organización privada multimillonaria para recuperar un artefacto místico, una llave, la llave onírica da Nam Samwhol, que debe obtener de otro plano gracias a su experiencia como ocultista.
Aquí el homenaje a H.P. Lovecraft es absoluto, nos presentan un viaje onírico a un plano que se mezcla con la realidad en una especie de vigilia vívida, un mundo de los sueños al que no todo el mundo es capaz de viajar, un viaje astral a otro lugar que coexiste con el nuestro, con reliquias mágicas como la propia llave, fantasmagóricos guardianes dignos de la literatura gótica flamígera y esbirros humanoides con cabeza de pez que instantáneamente nos transportan a Insmouth.
Confirmando el reconocimiento que Nameless muestra al de Providence, se incluirá en la trama contenido referente a Pohnpei (la isla micronesia que inspiró la Pona Peh lovecraftiana y su consiguiente leyenda de R'Lyeh).
Magia, frases que deben ser recitadas correctamente para surtir efecto y visiones que distorsionan la realidad de nuestro protagonista. Comenzamos con terror del bueno.



La llave onírica, es un encargo necesario para avanzar en otra serie de pesquisas llevadas a cabo por la megacorporación de los multimillonautas, dirigida por Paul Darius, cuyo fin es salvar a la Tierra de su destrucción por la colisión inminente de un asteroide llamado Xibalba. Más mitología, en esta ocasión americana, Xibalba, el inframundo maya, hogar de dioses y demonios, de muertos y redividos según su “biblia” tradicional, el Po Pol Vuhl.
Este enorme pedrusco que viaja hacia la Tierra a una velocidad pasmosa, tiene la peculiaridad de llevar sobre su superficie un gigantesco petroglifo (que curiosamente es muy parecido al símbolo empleado en la reciente película El Hijo) que representa la puerta al antiverso.
Así que habrá que viajar al asteroide, un paseo espacial, para aterrizar sobre una roca gigante que va camino a la Tierra al estilo Armaggedon, y frenar lo que parece ser más que un trozo de roca cósmica que se dirige a nuestro planeta por azar.
Prefiero ya no seguir desvelando la trama, porque considero que es una obra que disfrutaréis sin ninguna duda.
Encontraremos momentos tremendamente gore, sangrientos, escatólogicos y violentos desde que comienza esa aventura espacial para salvar el mundo, que incluirá 13 miembros (cómo Jesús y sus apóstoles, otro número mágico de la cábala) reclutados de entre los mejores científicos del mundo, y por supuesto, nuestro ocultista, nuestro erudito sin nombre, docto en materias olvidadas por la ciencia hace muchos años.

HOMENAJE A H.P. LOVECRAFT


El terror onírico se dará la mano con el alienígena, de nuevo siguiendo los pasos de Lovecraft, e iremos descubriendo una mitología propia de éste cómic, que bebe de la tradición pagana y la cristiana para redibujar orígenes de nuestro mundo, creando un nuevo y titánico Génesis apócrifo para explicarnos la dificultad de la misión que el grupo de 13 expertos tiene por delante. En pocas páginas, nos construyen un entramado firme de leyendas y mitos absolutamente pantagruélicos, que dejan a la humanidad reducida a una mota de polvo en el inmenso cosmos. Ese mismo nihílismo que nos traía Lovecraft, ese miedo que debemos sentir cuando pensamos en nosotros en comparación con el universo y su infinita grandeza, que nos reduce a hormiguitas mientras nos invade el miedo al descubrir que no somos la cima de la creación, que tal vez Dios no exista como tal,que lo que nuestra avanzada ciencia da por hecho son solo conjeturas absurdas, y que allí afuera, en lo más oscuro, existen cosas que no podemos ni imaginar.
Terror psicológico, porque, el cerebro funciona de una forma peculiar cuando imagina, e imagina en base a lo que ya conoce. Por eso la mayoría de alienígenas de la ciencia ficción son humanoides
que presentan leves e imaginativas mutaciones, o los monstruos mitológicos de la antigüedad están compuestos por partes y órganos de otros animales ya existentes, por que el cerebro humano no puede imaginar lo que no ha visto, no puede imaginar colores que no conoce, no puede imaginar formas vivas que no asocie, y lo inimaginable pues escapa a la razón y por lo tanto a la cordura, e incluso lo que diagnosticamos como locura, no sea si no una clarividencia en vez de una enfermedad. Lo sensorial y la psique son la puerta del miedo.
Las pesadillas Lovecraftianas no son si no, un hábil esfuerzo creativo de deformar toda esa información objetiva de la realidad, la flora y la fauna acumuladas en un cerebro lógico y cuerdo, para retorcerlas con maestría hasta deformarlas lo suficiente para que una gran mayoría de lectores nunca hubiese hecho el esfuerzo de imaginar aquellas criaturas viscosas, tentaculares y reptantes, que en realidad como podemos ver en el icónico Chtulhu, tampoco escapan al mecanismo fantasioso del cerebro de hacer “mosaicos”, ya que no era tan complicado mezclar un dragón con un calamar, si nso paramos a pensarlo, pero funcionó, por algún motivo irracional oculto en nuestro más profundo ser, funcionó, y se hizo inmortal.
Eso, y la brillante idea de que los horrores que dominan nuestras minúsculas vidas no vienen ni del cielo ni del infierno, no es una batalla de ángelss y demonios, el bien ni el mal, ni fantasmas, vampiros ni otros entes tradicionales. No. Son seres de otros planetas, alienígenas muy anteriores a la creación del ser humano, que han recorrido el cosmos de una forma que nuestra ciencia no llega a comprender, manejando la materia, el átomo, de maneras que no comprendemos, plegándose, através de otras dimensiones que están ahí, a la vez que la nuestra, creando una primitiva y ficticia teoría de cuerdas que reduce nuestro intelecto a papilla y nos ridiculiza.

CUIDADO CON LO DESCONOCIDO


En Nameless seguiremos encontrando muchas más referencias que nos lleven a investigar y explorar la red y libros y documentales ideales para Halloween, porque si hay otro de los cebos en la historia que dan para rato es el llamado “lenguaje de los angeles”. Antes mencionábamos que nuestro protagonista no tiene nombre, precisamente, como buen experto en ocultismo y viejas tradiciones, evitar así que puedan poseerlo esos entes alienígenas o de otros planos. Ya que como decíamos antes, según el libro de Enoch, el mundo fue creado mediante la palabra de Dios, y poniéndole nombre a cada ser vivo y cosa, esa creación quedaba vinculada a la voluntad de Dios, debiéndo obedecer cada vez que Dios pronnciaba de nuevo su nombre, lo que implica que si alguien conociese la lengua de Dios, tendría poder sobre nosotros gracias a nuestro nombre.
Hemos visto ésto en múltiples libros y películas, y en el terror, recordemos El exorcista, cuando el padre Carras exige conocer el nombre del ente que posee a la niña, para poder vencerlo. Sin su nombre, no habrá posibilidad. Por eso la tradición judeo cristiana y las supersticiones cuentan que los demonios no pronunciarán jamás su nombre voluntariamente, para evitar ser derrotados, y usarán mentiras y embustes para evitar que se conozcan sus identidades.
Los relatos de Enoch, son textos que dan píe a la fabulación y el fantaseo de los menos ortodoxos, extrapolando el mito religioso a la teoría de los antiguos astronautas que se basa en que nuestra tradición oral y escrita acerca de la creación, que conocemos como religiones, en realidad narraba hechos poco comprensibles por los humanos no tecnológicos de la antigüedad, que realmente fueron visitados por seres extraterrestres avanzados que interactuaron con los primitivos habitantes de la Tierra en diferentes de sus puntos geográficos, llegando incluso a emplear humanos en planes de desarrollo genético.
En el libro de Enoch, encontramos algo que podría encajar con esas teorías, ya que Enoch relata como los ángeles bajan a la tierra y procrean con las mujeres humanas, engendrando una nueva especie llamada los nephilim o gigantes, que sembraron el caos en la tierra tomando el poder. El libro incluye visiones y viajes celestes, estudios astronómicos y profecías apocalípticas.



Pero volviendo a “la palabra de los ángeles” , técnicamente conocido como enoquiense, debemos mencionar a John Dee, una eminencia británica del siglo XVI, matemático, filósofo, navegante, pero además de todo eso, ocultista, y como no puede ser menos y lleva ocurriendo toda la historia humana, asesor privado de isabel I. Todos los monarcas, todos los dirigentes y gobernantes siempre tienen tras la cortina un ocultista, y no sólo en el medievo, renacimiento, o antes de la RRII, no, Churchill, Hitler, y se dice que hasta nuestros presidente actuales, solicitan los servicios de éstos enigmáticos asesores. Y eso sí da terror, porque indica que incluso los que debieran ser más escépticos y empíricos, dejan en manos de lo desconocido ciertas decisiones.
No nos dejemos llevar, porque John Dee, fue un amtemático ilustre, una eminencia europea, no era un loco alquimísta, ni un druida cualquiera, no, era un hombre culto y de ciencias. Desde el más absoluto cristianismo decidió ponerse en contacto con ángeles y comenzar a escribir sus dictados en su lengua natal, el enoquiano. Para sus conexiones ayunaba, oraba y empleaba una bola de cristal. Suscitó gran interés entre diferentes gobernantes y religiosos europeos de la época, pero fue su asociación con el alquimista Edward Kelly lo que muy posiblemente terminó por despojar sus logros de veracidad. Sin embargo, siempre quedará la duda de si ese enoquiano hubiese sido o no el mismo lenguaje que emplearon los ángeles de Enoch, o solo un delirio de un intelectual, denostado por los jacobinos y borrado de los anales de la historia hasta el extremo de que su lápida fue robada una noche.

Y más y más simbolismo e historias y leyendas ocultas tras un viaje espacial a un asteroide. Tarot, La conspiración contra la raza humana del autor Thomas Ligotti, Christopher Hichtens, Santa Juliana de Norwich, mitología egipcia, cabalismo...
Nameless más que un cómic, es una guía iniciática a la magia moderna en toda regla, camuflada de odisea científica y terror cósmico, que encierra demasiado simbolísmo en cada viñeta, tantísimo que es imposible de descifrar por el neófito, y que desde nuestra ignorancia nos perturba e incomóda, nos aterra, nos da miedo, porque como divagaba más arriba, es precisamente lo que el cerebro no entiende, lo que no es capaz de imaginar por sí mismo, lo que de verdad nos da miedo, lo absolutamente desconocido.
Nameless es un salto a lo desconocido, un portal a otro estilo de vida, una mano tendida que nos va a llevar a un lugar peligroso, prohibido, que enfrenta la tecnología, la ciencia, lo empírico; contra lo oculto, lo mágico, lo tradicional. Sostengo que aceptar la invitación puede ser un riesgo para la salud mental del lector sugestionable, inmaduro, y ávido de creer en cualquier cosa alternativa a la realidad que lo rodea porque está inconforme con todo y no encuentra sentido a nada. Un salto al vacío sin paracaídas ni escalera de retorno. Si queremos comprender del todo Nameless, no nos quedaría más remedio que recurrir a esa bibliografía siniestra de filósofos despreciados, magos, cultistas, santos apócrifos, espiritístas, tarotistas, y manuales de religiones antiguas. Así que hay que estar preparado para ello, como si de la ficticia biblioteca de Lovecraft se tratase y fuésemos a abrir el Necronomicosn, el de vermis misterys, o el libro des ghoules, que cuidado, también se tomaron como reales en la década del autor, llegándose a vender ejemplares falsos del necronomicosn como si verdaderas reliquias traídas del lejano oriente se tratasen. Y por eso debemos estar preparados, como el que se arriesga a comprar una ouija, o a practicar santería, porque puede que una vez nos metamos en esas aguas no sepamos nadar y nos ahoguemos.



Si te preguntan mi nombre, no respondas.

viernes, 30 de agosto de 2019

ESTE DEL OESTE, POR HICKMAN Y DRAGOTTA

POLITICA Y MENTIRAS



Bienvenidos una semana más a mi rincón del dataverso dónde los programas chinche que podéis pillar al conectaros os producirán sueños de metal radioactivo, sedosos y relucientes, fríos y sensualmente perfectos.
Desde luego, pese al riesgo de pillar una mega clamidia electrónica que fría tus genitales en tu próxima sesión de ciber sexo intraespecies, entrar a mi espacio virtual es mucho más divertido que encender la portical y comenzar a recibir actualizaciones de media social y política con todos esos zopencos del congreso, marionetas de las megacorporaciones, diciendo chorradas y haciendo el ridículo por un chusco de pan con moho.
Que si hay que activar el protocolo militar 1055 por el defcon2 en las colonias venusianas, que si el partido pro humanista tradicional es mucho más mejor y conservador que el partido cyborg pancista; Que si el carguero Primus III-F debería haber atracado en Luna o en Marte con 200.000 refugiados de la guerra civil de Phobos; Y así todo el santo día echándose mierda y balones fuera unos a otros sin aportar absolutamente nada nuevo a un sistema caduco, deteriorado y agonizante. El anarco capitalismo digital ha demostrado estar mal planteado y tras cinco siglos de subidas y bajadas en la llamada “área de confort”, los obreros cualificados y la población civil de ocupación social temporal, hemos pagado el pato.

Ya no hay políticos como los de antes. Y de eso va hoy el blog y nuestro sueño. De política. Sucia y asquerosa política, con discursos repletos de mentiras, sonrisas en el holopalco del parlamento y asesinos a sueldo apretando el gatillo del barret ligero sobre la cabeza del opositor de turno, de periodistas comprados y cloacas informativas, traiciones y poder. Política.



EL FUTURO LEJANO OESTE


Este del Oeste es todo eso y mucho más. Es un arte a color de altísima calidad y fino gusto a la nueva escuela americana; Es misticismo y leyenda que se entremezcla con la no tan distante religión y política; Es futuro pero es pasado, porque la historia siempre se repite y el ser humano nunca aprende de ella; Y sobre todo es una historia de amor y venganza que seguramente enamorase a Tarantino.

La culpa es de Jonathan Hickman y Nick Dragotta. El primero al guión y el segundo al dibujo ya habían colaborado con éxito en los 4 fantásticos de Marvel, pero es en Image Comics (Que en España nos trae Norma Editorial) donde han despuntado con ésta obra aún no concluida de la que siguen llegando tomos a nuestra charcutería favorita.
Hickman ya había puesto el foco sobre su persona con algunas obras como infinite y Los proyectos Manhattan, pero también le debemos algunas buenas historias de los vengadores, agentes de S.H.I.E.L.D. Y su obra El informativo nocturno.
Dragotta por su parte lleva en la mochila la responsabilidad de haber entintado a Spiderman, Capitán América y Los X-Men entre otros.

Abrimos las páginas del tomo o de las grapas (el tomo recopila unas 155 páginas, que serían 5 grapas de unas 33 hojas cada una) y caemos de golpe en un futuro ucrónico de corte western que mezcla elegantemente conceptos muy antagónicos como la religión y la tecnología, pero los marida perfectamente a medida que vamos chupándonos el índice y pasando la lámina de celulosa a colores.
Yo soy una persona a la que no le gusta mezclar todo lo que pilla para hacer un terrible megamix insoluble, y me mantengo distante y esceptico ante las obras que nos muestran space operas medievalizadas, o elfos y dragones con ciber miembros en un entorno cyberpunk. Me chirrían semejantes abominaciones contra natura, porque, o una cosa, u otra, o si vamos a entremezclar géneros y mundos que sea con una consistencia y una convicción tan firmes que no me haga dudar ni un sólo momento de que lo que tengo entre manos no es una majadería gratuita sin píes ni cabeza, de esas que te sacan contínuamente de la inmersión porque cada paso que das hacia adelante es un nuevo disparate vomitado por una mente enferma y sin ciriterio a la que le dan igual ocho que ochenta y quiere juntar en el mismo plato dulce, salado y redbull. Al final, aunque reunas tus sabores preferidos en el mismo plato, la diarrea va a ser monumental.
Y sin embargo en Este del Oeste, vamos llevándonos a la boca, pequeñas dosis de ésto y de aquello, que al final dejan un retrogusto a ciencia ficción magistral, que se aprovecha en su justa medida del lore del salvaje oeste en un futuro lejano hiper tecnológico sin ser Bravestar, y que nos mete la puntita con disimulo y un gapillo el ausnto de las profecías bíblicas y la mitología cristiana más primitiva.
Con lentitud, sin prisa, ya que acaban de editar el número 44 en EEUU y aunque se vislumbra el momento del gran final, la obra lleva publicándose desde 2013, digerimos y pedimos más futurismo con ecología imperialista en un mega conflicto bélico que gira en espiral en torno a un epicentro profético que anuncia un apocalípsis que no llega, pero que los humanos se están esforzando por provocar.



JUEGO DE SPAGHETTI TRONOS 


Al grano y sin spoilers as ussual. EEUU Ha quedado balcanizada en varias facciones o estados que conviven en una tirante existencia de alianzas y sabotajes que inevitablemente nos recuerdan a Canción de Hielo Y Fuego de R.R.Martin y su convulso mundo de Poniente. El futuro de Este del Oeste es feudal e imperialista, excesivamente jerárquico y con castas. Sobre suelo norteamericano tenemos una facción de ascendencia China en la costa Oeste, con su arquitectura, moda y costumbres asiáticas; Desde el Midwest hacia el Atlántico encontraremos una Texas independiente, una nación nativo americana, unos estados confederados y unos estados sureños de ascendencia afrocaribeña, y por último una costa Este de aparente prosperidad ultra capitalista y conservadora.
Todas ellas reflejan la heterogeneidad de una nación poblada por emigrantes, una nación sin historia más que la reciente, una nación de etnias autóctonas masacradas y doblegadas que actualmente clama por la autenticidad de sus ciudadanos y su pedigrí, cerrando fronteras y negando el sueño americano que ellos mismos inventaron hace apenas un par de siglos atrás. Yo prefiero el sueño de Tungsteno.

Como en otras obras CIFI, la identidad e idiosincrasia propia de cada pueblo o etnia con sus costumbres y creencias, perdura en el futuro lejano convirtiendo a algunas de las facciones en clichés cromados de su historia pasada, poniendo de manifesto sus tópicos más típicos, pero sin que esto empeore la calidad de los personajes y sus entornos, ya que en realidad, me he acostumbrado a pensar que ¿que somos más que lo que proyectamos y los demás perciben de nosotros? Eso que dejamos impreso en los demás, esa primera impresión, es nuestra carta de presentación como individuos, que si se repite por individuos de la misma comunidad, crea el tópico. Y los tópicos, bastante realidad llevan si conseguimos no emplearlos como mofa despectiva o leyenda peyorativa para ofender o menospreciar otros colectivos, pueblos, razas o culturas. Así que aceptamos barco como animal acuático.

Este del oeste es un espejo futurísta de la historia pasada y presente de los Estados Unidos de América, encarnada en unos líderes de cada nación o facción, ansiosos por el control, el poder y la supremacía sobre las demás, obviando en su remolino de muerte y destrucción que hay fuerzas superiores al control, las fronteras y la riqueza. Una metáfora bien llevada cuando introducimos en la fórmula a los jinetes del apocalípsis y la misma figura de la muerte.
Una muerte icónica, cowboy alvino, que no negro como imaginan casi todas las culturas a la parca, con la percha de Clint Eastwood.

Estos personajes extraídos de la mitología paleocristiana se cuelan en los tejemanejes políticos e imperialistas de las facciones en medio de una trama principal, común al resto de tramas alternativas geopolíticas y familiares que la obra propone, que anuncia el apocalípsis final que nunca llega, debido a ciertas “anomalías” en el transcurso de la palabra profetizada por un extraño fanático religioso que reside en un punto de culto similar a una nueva Jerusalém o una nueva Meca conocido como Armisticio. Un cráter en medio del desierto donde han de reunirse los líderes de todas las facciones, conocidos también como los elegidos, para descifrar las parábolas de la palabra y poder así controlar el apocalípsis.
Entre las “anomalías” de la profecía, la deserción de Muerte de las filas de los Jinetes del apocalípsis. Y aquí encontramos la épica del cómic, Muerte dejó de servir a la palabra después de enamorarse y tener un hijo, Babilonia, seleccionado como la bestia que originará el fin del mundo. Un papel que la palabra asigna en sus profecias al crío, motivo por el que lo raptan, lo apartan de su padre y de su madre (líder heredera de una de las facciones en guerra) y que tiene también su propia trama y secretos, quizás, los más intrigantes de toda la historia y mis favoritos.
Sí, Babilonia, el hijo de muerte y su droide tutor “Globo”, son la pareja de personajes que más me fascina y encandila de todas las ramificaciones abiertas del argumento. Y no quiero spoilear nada.

Por lo que en resumen tenemos: Guerra, traición, política, romance, venganza, mentiras, un montón de líneas paralelas de argumento, mitología, espiritualidad (la nación nativo americana son unos gurús y chamanes que han potenciado su nexo con la madre tierra y el mundo espiritual gracias a la tecnología), y muerte, mucha muerte.



El cómic es complicado, pero no al estilo de un Masamune Shirow gracias a Dios, en el que por más que leas y releas faltan datos por todas partes. No. Complicado como decíamos antes a lo R. R. Martin, ya que el número de personajes principales y secundarios es elevadísimo, y tenemos muchos melones abiertos contínuamente. Tenemos las facciones y sus líderes, tenemos la palabra y su profecía, tenemos un caza recompensas del que no quiero hablar mucho para no spoilear pero que parece haberse agenciado el rol de la mismísma y renegante muerte, a la propia muerte huyendo de su pasado en busca de reunir a su familia y ser feliz (curiosísimo), los jinetes del apocalípsis persiguiendo a muerte y Babilonia, etc...

Entonces, iremos leyendo conversaciones que se nos harán extrañas, que serán complementadas en futuros números mediante flashbacks o nuevas conversaciones, desvelando poco a poco la verdadera motivación de cada uno de los llamados elegidos y que papel quieren desempeñar en el cercano apocalípsis evangelizado por el profeta Ezra en Armisticio.
La nación de los antiguos nativos americanos no dejarán de consultar con sus antepasados y sus espíritus, mientras que el resto de ambiciosos gobernantes conspiran unos en contra de otros para robarse o asesinarse, ansiosos de mundanal y material poder.

O TODOS O NINGUNO


No encontraremos un protagonista como tal, aunque yo me decanto por muerte y Babilonia, pero todos los integrantes de ésta odisea titánica tienen una especial importancia en la trama, y ahora que caigo, ojo a Cuervo y Lobo, una pareja mística de chamanes cambia pieles afiliados a la nación de los antiguos con un estrechísimo pasado en común con Muerte.
Pero no os encariñéis mucho con ninguno, porque morirán, vaya que morirán, 0 spoilers, pero cuando me aventuro a decir que la obra está más próxima a Juego de Tronos que a cualquier otra cosa, ya está todo dicho.
El caso es que todos los personajes son brillantes, muerte, el gobernador confederado Archibald tan ladino y taciturno, el tejano Solomon cumpliendo el tópico de pistolero busca oro a lo Sam Bigotes, los jinetes, lobo y cuervo y su gurú el chamán Chebeyo...

Una colección altamente recomendable, que pese a su engorrosa maraña argumental, confluye en un claro de luz cada x números, alentándonos a no parar de leer.
Un disimulado puñetazo a la Norteamérica de ayer y hoy (tal vez por ahí venga la inspiración de haber elegido un entorno de far West como habitat futurista) y de cómo los grandes imperios se construyen sobre fanatismo, superstición y muerte.
Una crítica a como el materialismo y el ansia de poder distancian al ser humano de sus raíces, de su espiritualidad, y lo ciegan convirtiéndolo en menos que un animal hambriento.
Una historia que augura como la humanidad podría autodestruirse el día menos pensado por culpa de su cinísmo, sus odios y sus prejuicios, en la que al final, la más humana, la única capaz de amar, es la muerte, lo que deja poéticamente en muy mal lugar al ser humano más deshumanizado que nunca, obcecado únicamente en el control. Un mundo, en el que adrede o no, la muerte es la protagonista, y si ella puede amar, ¿por qué no los hombres también? ¿Algún día?.
Podremos pensar sobre eso mientras disfrutamos del arte y la ficción en Este del Oeste mientras nos llega el gran final de una fábula sin par.



jueves, 8 de noviembre de 2018

TOKYO GHOST


EL JARDIN ATOMICO


Hoy creo que va tocando una breve incursión en el mundo de las viñetas, y es que no soy precisamente un ávido consumidor de tebeo, me entrego mucho más a la literatura y el videojuego, dejando el cine y el cómic, en un confortable segundo plano, no por ello menos placentero, pero he de reconocer, que no paso de stalker en el mundo de las grapas y las páginas.

Para entendernos, que no me consideraré jamás un experto en el cómic, ni en el cine, pero dentro de la temática de Tungsteno Dreams, la CIFI, con especial involucración en el cyberpunk, el futurenoire y la distopía, me atrevo a compartir con vosotros lo poco que se y mis impresiones, como ya decía en la bienvenida del blog, en éste vasto océano de opiniones, críticas y ensayos que es la red. No he coleccionado nunca Marvel ni DC, no soy un experto en súper héroes (un aficionado con cultura popular adquirida) y las únicas colecciones que he terminado en mi vida son Appleseed del maestro Masamune en los 90, Blame, La Espada Salvaje de Conan, y la pareja de tomos de la que voy a hablar hoy.

Reconocido mi ejercicio de reflexión a cerca de mis carencias y humildes limitaciones, con el máximo cariño y respeto posible, me lanzo a charlotear sobre Tokyo Ghost, obra gráfica firmada por Rick Remender, Sean Murphy y Matt Hollingsworth. Todos ellos tienen un dilatado curriculum, que va desde varios súper héroes Marvel (Ojo de Halcón, Lobezno o Punisher por ejemplo) y también DC, a otro amplio catálogo de títulos independientes que abarcan diferentes temas y ambientaciones.
Rick, por ejemplo, es responsable en parte de otras obras como las películas de animación El Gigante de Hierro (sí, el mismo que sale en la película ReadyPlayer One también), Titán AE; O el videojuego Dead Space de Electronic Arts.



Tokyo Ghost, es una obra CIFI, con importantes tintes cyberpunk o postcyberpunk, que bajo su ficción oculta una importante crítica social a los nuevos hábitos de nuestra sociedad actual, y sus consecuencias.
La obra, breve (y dos veces buena) se conforma actualmente de 2 tomos concluidos:

  • El Jardín Atómico
  • Unete a nosotros

Ambos editados en España por NormaEditorial en edición “rústica”, y con la posibilidad de adquirir los dos en un sólo tomo edición “deluxe”.

En el Los Angeles del denigrante futuro cercano, la población se segmenta en dos, los pobres y los ricos, cómo no, el viejo y manido tópico de la distopía con carga social, pero que sigue funcionando. En Tokyo Ghost, los pobres no se alzan ni se rebelan porque tienen La Red, contenidos y entretenimiento gratuitos y contínuos, gracias a sus dispositivos de realidad virtual y realidad aumentada. El opio del pueblo, y nunca mejor dicho, porque la gente se convierte en verdaderos adictos a los contenidos de La Red y todos sus periféricos disponibles en el mercado para mejorar la capacidad sensitiva de los programas de realidad virtual que les ofrecen.
El concepto de La Red, como el “pan y circo” del pueblo, es también otro tópico nada innovador en el género, pero igual que la segregación social, sigue dando resultados. Recordemos por ejemplo cómo en Carbono Modificado, Kovaks sufre un colapso de spam neuronal al conectar sus receptores implantados a la red pública: O cómo ya hemos visto en el blog, los concursos letales de televisión se convierten en el hobbie número uno de la población. El ya conocido leitmotiv revolucionario en contra del “Dame pan y llámame tonto”.
En Tokyo Ghost la adicción a las redes sociales, los canales a la carta, los videojuegos, o cualquier otro contenido digital de ocio, toca techo con el concepto de “technomemo”, el adicto, el yonkie de La Red, auténticos peleles enganchados a digerir docenas de estímulos simultáneos a través de sus gafas de Realidad Virtual, o sus trodos neuronales conectados a un sistema límbico de cables entre sus hemisferios cerebrales.
Los contenidos de esta Red que nos muestra Tokyo Ghost, son además una sátira exagerada de lo que en el fondo, son los contenidos reyes de nuestra internet actual, como la pornografía, los reality shows más bizarros e inmorales (en el cómic nos reiremos de Meada Granjera o ¿Quién se ha cagado en mi coche?), o las apuestas online. Toda esta burla futurísta es en realidad, una crítica al uso actual de las tecnologías de telecomunicaciones, los contenidos que consumimos, y cómo sin darnos cuenta nos convierten en menos humanos, o más tontos incluso si se me permite ser crudo y directo (y me incluyo), cosa que un estudio de un prestigioso centro europeo afirmaba hace pocas semanas en los noticiarios. Y razón no les falta, supongo, ya que no podemos discutir que incluso el uso de una vulgar calculadora para hacer divisiones y multiplicaciones (por no decir en ocasiones sumas y restas, reconozcámoslo) nos evita ejercitar el cerebro, aunque nos agiliza y facilita la vida, pero nuestros cerebros, cada vez trabajan menos y nuestras glándulas cada vez segregan menos ante según qué estímulos.
De hecho, barajamos ya nombres propios para éstas patologías como Nomofobia (adicción al teléfono móvil), pero hay que reconocer que los “technomemos” es un término que debería abofetear mucho más fuerte nuestro ego.



En semejante entorno hostil, la trama, se centra en dos protagonistas complementarios, la joven Debbie y la bestia de Led Mella (Teddy Dennis). Ambos son alguaciles “obligados” del alcalde de Los Angeles del 2048, el Sr. Flak.
Nuestra pareja protagonista trabaja como “alguaciles”, por no llamarlo sicario, caza recompensas, o matón policial, para la histriónica autoridad local por pura obligación, ni por gusto ni por el salario, y ésto les pone en una de las más comunes situaciones del género cyberpunk, y es que los protagonistas no son paladines ni defensores de ninguna noble causa, si no que más bien, actúan por motivaciones personales o están obligados a seguir desarrollando su rol, siendo marionetas en hilos superiores de organismos corporativos o jerarquías políticas o mafiosas.
Debbie y Mella son un pack, cara y cruz, uña y carne, ella es el cerebro y él el músculo, y no sólo en sentido figurado, si no que el pobre Mella es un “Technomemo”, un adicto a la tecnología virtual que es incapaz de pasar ni un sólo minuto de síndrome de abstinencia al desenganchárse de sus dispositivos de navegación online virtual y realidad aumentada. Es una especie de Frankenstein cuya humanidad pende de un hilo que sujeta Debbie, su conciencia y su amante.
Debbie, tiene un único objetivo, desintoxicar a Mella, para lo que tiene entre sus planes más inmediatos, terminar el contrato laboral con el Sr. Flak lo antes posible, para hacer las maletas y salir del agujero que es Los Angeles, y largarse a Japón, dónde se rumorea, que la tecnología digital ha sido prohibida. Si recupera la salud de Mella, podrá empezar una nueva vida con él, los dos juntos, en un nuevo nidito de amor, y comer perdices.
El excelentísimo Sr. Flak, es un personaje esperpéntico y exagerado, escatológico, megalómano, desagradable, vicioso y amoral, sibilino y conspirador. Una gozada para el lector, un cachondeo cada vez que hace puesta en escena en cada viñeta. Este señor deja a Torrente de Santiago Segura a la altura de un inocente monaguillo de convento, no vais a poder evitar partiros de risa y odiarle con mucho asco a partes iguales.
El tipo en cuestión, a parte de alcalde de la ciudad de Los, es el CEO de la principal cadena de contenidos online en La Red, realitys, concursos, telenovelas, y todo lo que mantiene a los ciudadanos enganchados 24/7 a la red. Continuamente abusa de su relación laboral con Mella y Debbie todo lo que puede, consciente del “mono” que sufre Mella, y siempre les está prometiendo que cada nuevo encargo será el último. En ésta ocasión, el encargo trata de detener a Davey Trauma, un cyberpsicópata con delirios de grandeza que representa un problema para los actuales intereses del alcalde y magnate de las telecomunicaciones.
Reconocido el cuadrado de personajes principales en la historia, dos héroes y dos villanos, descubriremos la antítesis de Los Angeles en Tokyo, un remanso de paz, civilización, moral y ecología, que peligra frente a los hambrientos y destructivos planes de la costa oeste norteaemricana, y hasta aquí voy a leer.

De ahí en adelante, sin spoilers, como es norma en Tungsteno Dreams, la trama se desarrolla en un delirante y violento hilo con momentos para la reflexión, el romance y la venganza.
El dibujo es, a mi gusto, sensacional, con escenarios detallados, repletos de pequeñas maravillas en los que sumergirnos durante unos minutos antes de continuar leyendo bocadillos, embobándonos en esos fondos cyberpunk de Los Angeles, o en los de un casi postapocalíptico Tokyo, a caballo entre Neo Tokyo y un vergel Zen.
Las escenas en las que Mella monta su moto, algo parecido a una versión bestial y monstruosa de la de Caneda en Akira, son sencillamente sublimes, llenas de movimiento, dinámica y sangre a borbotones.
La relación sentimental entre Debbie y Mella mantiene la cordura y seriedad de la narración, atrapándolos en una distópica caricatura de personajes zafios y estúpidos que nos arrancarán la carcajada como Lefatrón Embutespada o Chirrido Culona Chapote Saint Ruggles, ganadores de un Oscar por Falocopia.



La historia tiene sus giros, drama y una enorme carga ecologista a lo Frank Herbert, que nos hará pensar por un momento, ¿hacia a dónde estamos llevando el mundo con nuestra civilización moderna occidental? ¿Estamos prestando suficiente atención a nuestra realidad o nos han puesto los anteojos como a un caballo para que vayamos siempre hacia adelante, tras una zanahoria que nunca alcanzamos? ¿Estamos ya, ficciones a parte, superando los límites del bien y del mal en pos de nuestro entretenimiento?
Esas son las premisas que subyacen en una frenética serie de viñetas que bailan entre Mad Max, y Kill Bill a ritmo cyberpunk , con la tecnología virtual sobre la mesa, representada como lo que es, una herramienta poderosa a la que se le está dando en muchos casos un uso inadecuado.

Es una lectura cómoda, rápida, y muy agradecida para los fans de lo que me voy a permitir ir llamando ya como El Tungsteno.