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domingo, 7 de febrero de 2021

TRANSFORMERS, ROBOTS Y COCHES, LO MEJOR DE LOS 80

 
AUTOBOTS Y DECEPTICONS


Hola a todos electrodomésticos conscientes y tostadoras humanizadas una vez más, me alegro de escribir y espero que os alegréis de leerme, y os traigo una novedad, y es que por fin podréis escuchar mi vibrante voz autotuneada en la emisora pirata de ivoox Los Sueños de Tungsteno, y también en youtube, en la que me estreno, igual de pedante o más que en el blog, solo que eso de la entonación y los retintines, siempre son un valor añadido para que comulguéis, o no, con mi mierda de sentido del humor zafio y de perfil bajo.


Además, como enfrentarse sólo al peligro es paliza asegurada, me he venido con uno de mis mejores amigos a nivel personal, que es otro peñazo de tío que lo flipas, un cyborg con un sistema operativo tan desactualizado que ya no hay parches en el ciberespacio disponibles para su defragmentación, y el tipo, se ha quedado colgado en un runtime error desde los 80, flipado con unos droides de vertedero que se hacen llamar Transformers.


Que ¿Qué se de Transformers? Se que me encantaba verlos en TV cuando era pequeño, que los juguetes eran muy caros y por eso sólo tuve uno de bazar oriental, que seguí su serie y sus temporadas con pasión hasta que le cambiaron el horario y ya no recuerdo si es que lo ponían antes de que yo me despertase, o que lo ponían después de que hubiese tenido que marcharme ya al colegio. Recuerdo un troquelado enorme de Optimus Prime en cartón en el videoclub de la calle Hermosilla detrás de mi manzana. ¿Qué puedo aportar yo, sin ser un experto, y nada más que un aficionado, a un título de orígen infantil y que aparentemente fuera del espectro de la cultura pop y lo geek o friki no tiene nada en común con la ciencia ficción ecuménica más que el lore añadido de que son robots y además extraterrestres? Pues eso es lo que me gustaría saber, y por eso voy a explorar a conciencia mi disco líquido neuronal en rebobinados de memoria constantes y el ciber espacio, adentrándome en lso nodos más bizarros y oscuros, protegidos por programas demonio letales de los que te achicharran el cerebro y administrados por Zaibatsus corruptos con ejercitos de ninjas aumentados a su disposición. Y si no, el invitado y buen amigo de mi primera edición oral, Los Sueños de Tungsteno – Podcast, Antonio Muñoz alias Trad Montana (rapero cuarentón influyente y coleccionista de nuestros biorobots favoritos), nos ayudará, pero no puedo llegar a la cita sin un trabajo de prospección.


Transformers, robots grandotes con algo parecido a un "alma" que llamaríamos "La chispa", máquinas vivas que se fabrican a sí mismas, el culmen de la evolución, una especie mecánica pero a la vez biológica en el sentido de que tienen concepción de sí mismos y libertad de elección, talento y creencias, ética y moral. ¿O lo de biológico debería de usarse estrictamente para entes orgánicos basados en el carbono? Sea como fuere, están vivos. Y no sólo eso, si no que tienen una habilidad muy peculiar, cada uno de ellos, puede mutar morfológicamente al gusto convirtiéndose en un vehículo.

Bueno, eso no sería del todo exacto, porque hay que adoptan forma de insecto, o de dinosaurio incluso.

Pero un momento. ¿Si vienen de un planeta hiper avanzado tecnológicamente llamado Cyberton, por qué se transforman en máquinas de apariencia terrestre o de manufactura humana? ¿Y ya de hecho por qué su apariencia es humanoide antes de la transformación? Obviamente, al estar tecnológicamente avanzados, no los construyeron los humanos, o igual deberíamos de plantear una precuela de que los crearon los mismos extraterrestres que crearon a los humanos, que también debieron de ser humanoides, por que dudo que los crease Dios, y ya que son máquinas conscientes, podrían haber tenido cualquier otra apariencia inconcebible como los lovecraftianos robots de Ruddy Rucker, total, ¿Qué les une a la humanidad? ¿habrá un plan divino para las especies inteligentes que pase por tener fotrma homínida? Porque los Klingon o los Ewok también son homínidos. Menos mal que hay películas como La llegada que nos presentan a seres extraterrestres muy inteligentes con morfologías y modos de vida orgánica totalmente inconcebibles, porque si no, la galaxia es un coñazo amigos míos, yo me quedo en la Tierra.



Tras haber perdido el hilo de una forma tan absurda, me reencuentro y busco el por qué a algunas de las preguntas, aunque confío en volver loco a Antonio Muñoz con ellas.

En 1982 los nipones de Takkara creaban un juguete que si le cambiasemos de nombre o de patente y compañía, caló en el subconsciente popular para siempre durante toda la década y el futuro, los robots convertibles en vehículos, porque si a los niños les gusta jugar con coches de juguete, y también con robots ¿Qué mejor idea que tener los dos en el mismo juguete? Tan brillante que hoy en día nos parece insulso, pero descubrieron la sopa de ajo.

Aparentemente, porque yo ni sabía lo que pasaba ya no en japón, si no fuera de mi cuna en 1982, los juguetes fueron bautizados como Car Robots de la colección Diaclone, y espero que Toño Muñoz nos hable de ésto como coleccionista compulsivo que es de éstos juguetes retro. También lanzaron los Microchange, que era lo mismo pero en versión pequeñita para una gama de muñecos llamada Micronauts.

Pocos años después, a hasbro le fascinó la idea de los samurais, para comercializarlos en EEUU bajo el nuevo nombre comercial de... ahora sí... Transformers.


¿Cuál era la mejor forma de promocionar juguetes en los 80? Lo que ahora los snobs llaman universo expandido, que no es otra que ramificar el producto a todas las ramas de ocio posibles para potenciar su popularidad y así tratar de optimizar el rendimiento económico del producto. Por eso, a veces, con todas las lleyendas infantiles de los 80 que han sobrevivido, madurado, y que se han ganado un lugar en la cultura popular actual desde entonces, nos surgirá a menudo la pregunta ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? Vease Las tortugas ninja, G.I. Joe, Masters del universo y una lista de intentos fallidos que cayeron en desgracia como Motoratones de marte, Street Sharks, Bravestar, etc. En los 90 esta tendencia fue decreciendo ante el monopolio de los suoer héroes de Marvel y D.C. Pero hubo algunos ejemplos exitosos como Power Rangers.

Estaréis pensando "¿Pero Pixel no hablaba de ciencia ficción? Si se lo flipa con William Gibson" Sí, sí, sigo sin ver muy claro el punto ortodoxo de cifi en los transformers más allá de lo relatado anteriormente, pero que no cunda el pánico, porque la supervivencia de los juguetes gracias al lore de sus cómics y series animadas, creó un universo propio que alcanzó nuevas cuotas los años siguientes, proponiéndonos no una nueva opción de cifi profunda, moralista, hard ni especulativa, pero sin de entretenimiento tan válida como otra docena facturadas por Hollywood u escritores de Best Selelrs, os guste o no, y merecen su sitio en la historia.


LOS AUTORES


Y no, no fueron Asimov ni K. Dick quienes dieron ideas a Hasbro sobre cómo crear un universo para sus juguetes y dotarles de personalidad y carisma, si no principalmente Jim Shooter y Dennis O'Neil. Y ojo, no son moco de pavo.

El primero, natural de Pitsburg, trabajó tanto para D.C. Como para Marvel, desde 1966 en la primera compañía, siendo el mérito de Legión de Superhéroes práctimante suyo, aunque al empezar en la compañía con 13 años en plan becario, fue ninguneado hasta decir basta, llegando a tener conflictos por los derechos de algunos personajes con la compañía, mudándose a la segunda nombrada en los 70.

En Marvel, llegó a ser redactor jefe, nada más y nada menos, dedicándole especiales esfuerzos a las líneas de los 4 Fantásticos y El increíble hombre araña, para después iniciar una nueva línea de negocio dedicada a convertir en héroes de celulosa a los juguetes del momento. Y ahí llegan Transformers.

Su vida personal, pese a sus logros como magnate del tebeo, fue siempre una pelea contínua, tachado de fraudulento, de copión, de homófobo, y de otro montón de cosas que no hablan muy bien en su favor, durante los 90 embarcó, algo marginado por el gremio potencial, una nueva aventura con Acclaim para sacar al mercado de la mano grapas y videojuegos, como fue el caso de Shadowman y Turok, pero aquello no prosperó económicamente.

En 2004 creó la firma de ciencia ficción Phobos Entertainment de la que no se tiene constancia de oficio ni beneficio. Y hasta ahí el rastro.

Jim ideó algunas de las primigeneas características del universo Transformer, pero O`Neil le desplazó completamente, haciéndose cargo de la creación de algunos de los personajes imprescindibles de la saga como Shockwave, Optimus Prime o Megatron.


Dennis O'Neil también pasó por D.C. Y Marvel, y se le atribuye el mérito de dar a Batman por primera vez el enfoque detectivesco del que hace gala en la actualidad como Caballero Oscuro. El verano recién terminado le perdimos, estará con Stan Lee actualmente, con quien tuvo una buena relación laboral y de amistad, releyendo sus principales títulos de los 4 Fantásticos y Dr. Extraño.


Pero quien de verdad, de verdad se comió el marrón de dar vida al universo Transformer, fue Bob Budiansky, canterano de la marvel a quien se le considera hoy en día el padre de los robots transformables. Son su tesoro, su mayor logro, y ha peleado por ellos y sus derechos desde entonces hasta 2006 que consiguió recuperar legalmente su tutoría para relanzar el universo robótico de Cybertron en IDW Cómics, dónde están gozando de un nuevo enfoque y una segunda juventud, enfocados a un público más maduro y aprovechando el tirón de la saga de live action movies hollywoodienses inciadas en 2007 que ha devuelto a estos montones de hojalata a todas las jugueterías del mundo, a la gran pantalla y nuestras videoconsolas.


EL ASCENSO DE LAS MAQUINAS


Tras el repaso de las causas imputables a los culpables de la invasión droide, ubiquémonos de nuevo en los 80 y continuémos con el repaso de la obra y milagros de Transformers.

Hasbro vio crecer el éxito de Transformers con rapidez, y no se conformó con la fabricación por parte de Takkara, comenzó a solicitar más diseñadores de robots convertibles, y Takotoku comenzó a cederle derechos de otros de éstos monstruitos mecánicos.


El lore de los juguetes se planteó del siguiente modo, los Transformers eran robots extraterrestres del planeta Cybertron, separados en dos esquemáticos bandos que no daban mucho a la imaginación ni a la tensión argumental, a fin de cuentas, era un producto enfocado al público infantil, había buenos (Autobots) y malos (Decepticons) y estaban enfrentados porque sí, porque es el equilibrio natural de las cosas, los críos no necesitaban más datos para montarse sus batallas sobre la alfombra del cuarto. El caso es que en su cósmica batalla, los autobots acaban estrellándose en la Tierra CON SU NAVE ESPACIAL El Arca, y aquí deciden emplear su don metamórfico pudiéndose transformar en vehículos terrestres o electrodomésticos de manufactura humana. Para regresar a Cyberton necesitan acumular suficiente energon, una extraña materia prima cósmica presente también en La Tierra, y que será el principal motivo de enfrentamiento entre clanes robóticos.

En fin, seguro que hay otras manufacturas mucho más destructivas y eficaces en el inmenso cosmos, pero allí donde fueras, haz lo que vieras debieron de pensar estos armatostes.

El caso es que antes decía que es que lo de los vehículos era algo muy ochentero, y bueno, vosotros me diréis, series de coches, motos e incluso helicópteros llenaban la parrilla televisiva, El coche fantástico, El halcón callejero, Trueno Azul, etc...



Así que en 1985 se estrena en TV la serie animada de Transformers para no obligarnos a estrujar nuestras gónadas infantiles, con derechos de Marvel pero ejecutada por Toei Animation, responsables de Mazinger Z, Astro Boy, Caballeros del Zodiaco o Bola de dragón.

Hasta mediados de los 90 fueron un exitazo y se considera a todo lo relacionado con Transformers de aquella época como "primera generación".

Les vimos en spin offs o como invitados especiales en cómics con The punisher, Martin McFly & Doc, Los cazafantasmas y Terminator, bizarrismo mashupero a tope, eso si que son multiversos y no los de Spiderman.

Aquella serie, ni ha envejecido bien, ni la considero apta para el consumo, ya no exigente, si no adolescente para arriba, es una serie hecha para niños que demanden juguetes a sus padres para recrear las aventuras en casa con su colección de muñecos. El breve revisionado de a penas 3 capitulos que he llevado a cabo ha dejado cualquier buen recuerdo que tuviese de la serie por los suelos, pero no es de extrañar, me pasa con casi todas las series animadas de mi infancia a fecha de hoy.

La serie y lso cómics de Marvel, tomaban derroteros diferentes de forma contemporánea, y los cómics intentaban crear un mayor sentido y transfondo, no correspondido y son feedback por la productora televisíva.

De ahí en adelante, todo fue sin frenos ni consenso, durante 4 temporadas televisivas y un futuro de majaderías que sólo rivalizarían con la evolución atroz sufrida por las TMNT, de las que cabe destacar la locura de traer de vuelta unos Transformers totalmente formateados a finales de los 90 bajo el subtítulo de Beast Wars, una especie de precuela secuela que hace que los descendientes de autobots y decepticons, continúen con sus disputas generacionales en la prehistoria terrestre tras un viaje temporal desde el futuro hasta el cretácico o vaya ustéd a saber, y que se convirtiesen no en vehículos claro, al no tener ninguno de muestra, si no en animales prehistóricos robóticos. No le veo la lógica, pero si soy objetivo, los transformers originales tampoco la tienen.

Y así una y otra vez, hasta que todavía tenemos nuevos estrenos que reinterpretan una vez más, buscando el acierto y la reconciliación con las generaciones frikis actuales, por ejemplo a través de Netflix.



Como hemos dicho, los cómics, iban a su aire también, y maduraron antes, pero de la infancia a la edad del pavo, poco más, aunque actualmente la colección de IDW goza de cierta reputación, y cierto es que el dibujo es bueno, pero yo me pierdo constantemente, y os diré por qué. Todos los transformers me parecen iguales, y me cuesta diferenciarles si no les llaman por su nombre, digamos que soy, disléxico de robots.

Las tramas intentan abarcar espectros de interés más maduros, y crear unos orígenes dignos para el crecimiento de un universo firme que desarrollar, pero todo son conceptos más que trillados, y se aplican metáforas terrestres de modelos de gobierno y problemas sociales y morales a los robots de Cybertron sin mucho mayor acierto. La locura creciente motivada por rencor de Megatron, la corrupción del senado de Cybertron como chispa de la revuelta Decepticon, las relaciones interpersonales entre la especie mecánica y sus individuos del mismo género (porque robot femeninas, pocas vamos a ver, muy pocas, Cybertron es un campo de ... tuercas!)... en fin, se busca un entorno demasiado realista para un planeta de robots, convirtiendo su sociedad en un peñazo dramático que ni sorprende ni nos va a servir suficientemente de espejo para vernos la paja en el ojo propio. A mi, no me han gustado, y me he llevado una decepción, porque creo que son un clásico insalvable que no acepta una muerte digna.


El mundo de los videojuegos tampoco pudo resistirse a los Transformers desde el principio, y yo salibaba con el título para micro ordenadores domésticos de 8 bits durante mi infancia, especialmente el de Spectrum claro, y nunca entendí como mi padre no me lo compró ni original ni pirata, y hoy lo entiendo y agradezco su criterio. Aquél videojuego de la todopoderosa Ocean es un bodrio de alto tonelaje, nunca mejor dicho, aburrido, soso, injugable, que no tenía ninguna dievrsión tampoco en 1986, te dan como 4 vidas, cada una de ellas es un autobot distinto, y no tengo ni idea de qué narices hay que hacer en éste juego de pantallas sin scroll, pero puedo volar y planear con Optimus , como si fuese mazinger Z, no soy muy fan ya lo he dicho pero me parece una marcianada sin sentido ni correspondencia con la franquicia. Seré atacado mientras por supuestos decepticons en forma robótica o de avión de combate, y he descubierto poco más rejugándolo a fecha de hoy. Ah, y si te chocas con algo volando o no aterrizas en forma humanoide, te quitan toda la barra de vida y mueres al toque, qué genialidad.

Volar gasta una barra de "power", disparar gasta la de "weapon", hay unos items en forma de x que hay que coger pero que no se ni para qué, igual para recopilar cubos de energon o algo así he visto en youtube, y se que podemos adoptar la forma del vehículo que toque pero no se ni con qué tecla del teclado, porque no va por nuestro amado OPQA, si no con los números de 1 al 9 .

Una patata supina.



Y desde aquello la sequía de títulos de Transformer en videoconsolas y ordenadores domésticos fue tan notable y en consecuencia con el declive de su popularidad, existiendo por lo que he investigado algún título para Famicom en Japón, hasta la llegada de los 2000 y la nueva serie beast Wars que recibió titulos en Playstation o Game Boy Color por ejemplo, pero que no puedo decir nada de ellos.

Luego ya fueron saliendo títulos en Nintendo DS, Playstation2 y con los estrenos de la saga live action movie hubo una nueva oleada, en Playstation3 y Xbox 360, de la que tampoco puedo hablar, a ver si me cuenta algo Toño Muñoz en el podcast hermano de éste blog que ya deberíais tener disponible en Ivoox, porque juraría los he visto dispersos en sus cajas por su casa alguna vez, y si no, que me lo cuenten sus hijos que seguro algún vicio se habrán echado.


LAS PELICULAS



Lo que de verdad ha mantenido vivo el interés mainstream y de público potencial en estos montones de chatarra del espacio exterior, son las películas que vienen copando taquilla y parrillas televisivas desde 2007.


La primera, homónima, vino dirigida por Michael Bay y producida por e tito Spielberg, así que era muy raro que algo saliese mal, al menos en explosiones, estética, FX y CGI. Y si le añadimos al reparto humano, Megan Fox y Shia LaBeouf, pues tenemos una película familiar de acción muy entretenida y agradable, pero eso sí, ciencia ficción la justa, el anecdótico detalle que los robots vienen del espacio exterior y ya todo vale como un comodín, porque más bien es una película de super héroes en toda regla, como el resto de Marvel avengers o las nuevas de TMNT, sin casi ninguna diferencia y creo que no me equivoco, lo siento por los muy fans, pero fuera del fandom, estas películas, son eso, divversión, algún momento épico, pocas preguntas, buenas explosiones, algún discurso motivacional épico y palomitas. Y vivan als palomitas oye, que esto de malo no tiene nada, es fabuloso, y más si hay peques en la familia, porque nos gustará a mayores y a cachorros, y compartiremos un bonito tiempo juntos, pero no hay nada ni absolutamente nada más siendo repetitivo.



De ahí en adelante se gestaron 2 trilogías cronológicamente consecuentes, en cadena, pero marcadas claramente por una brecha argumental entre la tercera y la cuarta entrega (la cara Oculta de la Luna y La era de la extinción) en la que se da un giro de guión y se cambia la pareja protagonista humana inicial por la dupla Mark Whalberg (que ya salía en las anteriores, ojo, el militar chulazo salva planetas) y Nicola Peltz. De la segunda trilogía, faltaría el estreno de la última y sexta película a fecha de hoy, 2021.


Las películas, intentas forjar una "credibilidad" mezclando el lore fantastico cósmico inócuo y estéril de los Transformers originales, con hechos históricos reales a modo de ucronía, engordando un poco más con harina de maizena la receta, para que al menos no pasemos hambre, y más o menos funciona, o a mi me satisface, porque me hace gracia ese intento de engañifa, de colar en nuestra realidad a los transformers como nos colaban a Indiana Jones en los previos a la GGMM, metiendo elementos claves del multiverso autobot como la chispa o la matriz en incidentes de catalogación Top Secret conspiranoica y magufa como la llegada del hombre a la Luna, expediciones arqueológicas en lugares remotos del planeta donde se encuentran restos antiquísimos de la presencia transformer en La Tierra, y detallitos de este tipo, que con total libertad de licencia juguetean con la cultura popular, haciéndo hueco a los robots gigantes en el plano de los mitos y la cultura pop más casposa y tasnochada que siempre nos gusta tanto. A mi, me funciona y me hace digerir mejor las películas, porque me aportan datos absurdos e innecesarios de worldbuilding.


Tenemos aún interminada la segunda trilogía, una sexta película, que es un spin off con el carismático y entrañable Bumble Bee, el autobot más querido de la saga en pantalla grande, estrenada en 2018 dirigida esta vez por Travis Knight (que anteriormente solo había dirigido Kubo, que tuvo una gran acogida por la crítica y que reafirmaba su exito en el mundo de la animación, de donde arrastra sus raíces).



De todas éstas películas familiares, no vamos a extendernos mucho más por aquí en escrito, por no redactar una biblia apócrifa y hereje de los Transformers, ni del mundo del coleccionismo y el merchandissing tampoco, porque de todo eso, vamos a hablar con Toño Muñoz en el podcast Los sueños de tungsteno, ¿vale? Así que lamento si la entrada de hoy os ha parecido extremadamente populista, de bajo contenido intelectual, pero yo no soy Asimov.


Se os quiere mutantes y mutantas, os deseo feliz revuelta social y hasta el próximo día. Nos leemos y nos oimos por las autopístas piratas del ciberespacio.


"Transformers, op-timus-primeeeeeee

transformers, chan, cha chan, cha chaaannnn

na ni no ni, no ni, no ni, no ni,

no ni, no niiiiii

The decepticooons!!!"

martes, 19 de enero de 2021

RONIN DE FRANK MILLER, UN SAMURAI EN EL NUEVA YORK DEL FUTURO

 CIBER BUSHIDO

¿Qué tal ciber samurais de extraradio? ¿Cómo os trata la vida? ¿Habéis cogido algún neuro virus por compartir clavija con desconocidos? ¿Habéis recibido alguna bala perdida? ¿La corporación ha derribado ya vuestro barrio chabolista para ampliar una autopísta de 10 carriles o levantar un casino hotel de lujo?

Lo normal entonces por aquí colegas, la realidad siempre supera la ficción, al final del día es normal tener ganas de embutiros en un mono crio-camo, afilar la monokatana Kendaichi y cabalgar en la tatamaha un rato por las grandes avenidas y boulevares, pinchando algunas ruedas, derribando mobiliario público, y cargándote algún dron de identificación ciudadana.

Lo más normal en 2021, me he retrasado en publicar y ya vengo con las excusas de mierda como siempre, buuhh, buhh, mimimimi.... Pero joder, derribaron mi Megaproyecto de vivienda y me he tenido que mudar a una zona rural de la ínsula Ibérica, estoy amueblando mi prefabricado en el slum aún, el zaibatsu me ha puiesto complicaciones para darme acceso a la matríz de nuevo, putos fascistas ¡Pixels para el pueblo! No pueden dejar a un tecnomemo sin su droga o se volverá loco y hará cosas de las que todo el mundo se arrepentirá.

Y además, lo más novedoso, he decidido ordenarme, sí, compilarme troncos, y volver a marcarme pautas como hace un tiempo, así que ahora os garantizo 1 única entrada de blog al mes, cada día 15 (arriba o abajo). Pero no sufráis mis cabezitas de botón cableadas, porque traigo sorpresa, voy a duplicar el formato, a parte de seguir practicando la escritura en blog con mis implantes dactilares Aracnotec de Militech (triplique sus apéndices manuales, promete) aunque preferiría la escritura neuronal si tuviese pasta para pagarme el bio software, teclear, aunque sea con 15 dedos a la vez por cada mano, es de pobres; bueno, y bla, bla, bla que me enrollo, que a parte de escribir...¡podréis escuchar mi voz autotuneada cada mes! Siiiiiii.... ¿Nadie se alegra? ¿En serio? Bueno, ya lo sabía yo, en fin, me paso a podcastear también, si nada falla y consigo unas cuantas planchas de gelespuma para el chabolo, que el invierno aprieta, el 15 de Febrero estrenaremos los Sueños de Tungsteno en versión audio, acompañada de su inseparable entrada escrita, que se compaginarán una con la otra.

Mola ¿eh? Vale, vale, lo pillo, ok. Voy a hacerlo igualmente os guste o no.

Espero que me quede tiempo libre para salir por ahí hasta arriba de parches de tetraclidimazina y cualquier derivado de birra no natural y jugar a ser samurai aunque no tenga ni puta idea del Bushido, el Daimyo o lo que es un puñetero ronin, como esa historia de Frank Miller, tipo de quien dije poco en Hard Boiled porque sabía que llegaría el momento de hablar de ésta obra.





Miller, ay Miller, seguro hay un montón de cosas que decir de él, pero no seré yo, porque sería infame y mal educado, grosero por mi parte, meterme donde no me llaman sin saber lo suficiente y teniendo vuestro oráculo favorito en el ciber espacio de dónde extraer mejor y mayor info de la que pueda daros yo, humilde choomer decadente.

Pero no puedo pasar por alto su obra con Batman, con Martha Washington, Daredevil y Elektra, sus exitosas obras adaptadas al cine 300 y Sin City ni por supuesto la que le toca hoy, Ronin, que fue la obra que sin duda le catapultó a nuevas cuotas como historietista.

En 1983 Frank Miller venía de trabajar en modelos heróicos para D.C., con atino y calidad, principalmente Daredevil, y se arriesgó a desmarcarse de la factoría de súpers dentro de la misma editorial, apostando por una historia diferente, complicada, extraña y sobre todo muy personal. Esa historia mezclaría la tecnología y la ciencia ficción, lo tradicional y la vanguardia, la magia y la violencia.

Por lo visto, D.C. le dijo a Miller algo así como:

"vale, lo has hecho muy bien hasta ahora, confiamos en tí, te hacemos un hueco para esa historia tuya, pero no podemos darte soporte ni un equipo, tú te lo guisas y tú te lo comes"

Y ni corto ni perezoso, a Miller no se le cayeron los anillos y se convirtió en el hombre orquesta de su proyecto, el ejército de uno solo, dibujante, guionísta, publicista, editor, y toda la cadena para él solito, cosa que por otro lado le dio las tablas suficientes para ser quien es hoy en día, y le abrió las puertas del lavabo de ejecutivos en D.C., ya sabéis, con toallas de algodón en vez de secador eléctrico y sabanas de papel para la taza del inodoro y percha en la puerta para la americana. Vamos, que los dejó con la boca abierta hasta el suelo con el éxito de su "proyecto personal sin súper héroes".

Self made Dreams come true sería un buen eslogan motivador si le tomamos de ejemplo, cree en tí mismo y esas mierdas de uno entre un millón. Sí.

La obra basa gran parte de su novedoso formato en dos puntos técnicos casi fundamentales, el corte de viñetas y su maquetación, y el color, heredado éste último de la tradición europea de los humanoides, pero presentada con la fuerza de una nueva reinterpretación, que no copia, que hace añicos lo viejo y trae lo nuevo. Respecto al color en cuestión, le debemos el mérito a la colorista Lynn Varley, y fue algo tan innovador y nunca antes visto que Frank tuvo que revisar personalmente el proceso de impresión, obligando a D.C. a emplear un tipo de papel nuevo en el que las tonalidades tuviesen el brillo y saturación necesarias, tirando atrás tiradas enteras de imprenta.

De Lynn decir que fue esposa de Frank hasta el 95, así como efeméride.



Esta nueva vertiente de dar un protagonismo tan absoluto al color ayuda a sumergirnos en un viaje latente y cambiante através de las páginas de Ronin, ya hemos visto a Darrow, Josán González o Moebious hacerlo en Tungsteno Dreams, pero Ronin es diferente, es chocante, ambiental, no es ver todo a través de las gafas de vidriera caleidoscópicas de Jean Giraoud, ni acostumbrarse a sus tonos pastel inexistentes en al realidad natural y totalmente artificiales, es un colorido vivo, agresivo, que cambia en función de la tensión de la viñeta, con cada personaje y con el lugar de la acción. El color conecta las narrativa, no es solo gusto plástico, es un conductor, tiene una armonía digna del arte oriental en el que se inspira la historia como los jardines japoneses o los bonsais (esto me ha quedado muy bien tras ver Cobra Kai). Y me estoy adelantando a los cimientos de la obra, pero no he podido evitarlo, me he dejado llevar.

DEMONIOS, NEGROS NAZIS Y LISIADOS CIBERNETICOS, EN LA CIUDAD DE LOS SUEÑOS


Os estarñeis preguntando con todo esto a nivel técnico ¿De qué va Ronin? Pues es una historia corta, de desarrollo natural que no necesita de textos en off para ser entendida aunque a veces nos desconcierte (no tanto como un manga estandard de ciencia ficción), que gira en torno a la obsesión, la venganza, y cómo la sociedad se aleja cada vez más de la tradición y lo espiritual en pos de la tecnología y el desarrollo sin prestar atención a qué estamos sacrificando en el proceso.

Cuando comencé la obra, estaba algo desubicado, pensé "¿qué demonios es esto? ¿Un cuento de samurais? No pude con Usagi Yojimbo ¿Cómo voy a poder con ésto?"

Y cuando fui avanzando flipé tanto que dije "Vale, OK, acepto barco como animal acuático, de compañía y mamífero si hace falta".

Todo comenzará de forma inusual para una historia de ciencia ficción que en ocasiones se tilda de cyberpunk y en otras de postapocalíptica, en el Japón feudal con una historia de honor, traición, valores y brujería. Nuestro protagonista, el samurai sin maestro, el Ronin, se enfrentará a un poderoso demonio astuto, mezquino y embaucador, responsable del asesinato deshonesto del maestro de nuestro héroe, y el destino de ambos némesis quedará ligado através del tiempo, la realidad, y la vida desde entonces, hasta su reencuentro en el nueva York en ruinas dominado por pandillas callejeras del cercano futuro distópico, con una espada mágica como nexo.

Se abrirá una " Y " entonces, y lo mágico, pagano o espiritual se cruzará en el camino de lo hipertecnológico en un experimento que está llevando a cabo una megacorporación instalada en un complejo conocido como Acuario en la ciudad, que recordándonos levemente a Akira, trata de servir para convertir una persona muy particular (no quiero hacer spoiler, ya os estoy poniendo el cebo en el gancho) en el arma definitiva. El escenario está servido.

Nuestro samurai sin maestro, tan desubicado en Nueva York como estaba yo al principio de la historia pasando páginas, tendrá que sobrevivir a la jungla de cemento y su fauna surrealista, mendigos, nazis sodomitas, agentes paramilitares de la corporación... Y su más temible enemigo tratará de utilizar a su favor las nuevas herramientas del futuro que no tenía en el japón feudal para hacer aún mayor mal. Magia negra y nanotecnología se fusionarán en la historia mientras la katana de nuestro aturdido protagonista cercena miembros y hace llover la sangre por Manhattan.

En cierto modo, me recordó la situación a la comedia Los visitantes en la que el Conde de Miramonte y su lacayo saltaban 8 siglos adelante en el tiempo en la película francesa con Jean reno. ¿Os acordáis? Tuvo secuela y todo. Pues esto es igual, pero sin risas ni chistes tontos, esto es eso pero violento y oscuro.

Podría ahondar más aún, podría poner la guindita de que nuestro samurai sufrirá una extraña "mutación" nanotecnológica, provocada por ... No, hasta aquí pienso leer, el resto, descubrirlo vosotros.

Porque dudaréis a cada capítulo, si la historia es una broma de mal gusto, el resultado de una sesión de marihuana y psilocybes, o simplemente una genialidad cargada de tantos valores y mensajes que o no los vemos, o los creamos nosotros mismos para no sentirnos idiotas leyendo el cómic. Esto ya, lo que cada uno consiga arrancar del hueso de ésta obra que considero genial.



Antes hablábamos de las viñetas y de su curiosa manera de presentar el transcurso de los acontecimientos, y sin duda que es de lo más dinámico, artístico y cinematográfico que he visto anteriormente en ningún otro tebeo, y hay que tener en cuenta que la obra salió al mercado cuando yo no sabía leer, ni casi andar, lo que la insufla un valor casi pionero y ariete para todas las obras posteriores cuya sincronía plástica nos ha dejado boquiabierto, casi asistiendo a dibujos holográficos en movimiento si pasas rápido los ojos de una viñeta a otra, como poner un peine entre tus ojos y el canal plus codificado. Bueno, olvidad ese último simil, sencillamente, acojonante.

No tenía ninguna esperanza de que una historia de samurais, guerreros urbanos y megacorporaciones ultra tecnológicas pudiese maridar tan bien, pero tanto, tanto lo hizo, que seguramente le debamos el actual concepto cyberpunk de samurai callejero a ésta obra, que yo voy a tratar de cerrar en resúmen como una aspiración Quijotesca, sin que se peyorativo, si no todo lo contrario, ya que El Quijote es una obra de adoración absoluta que me encanta, y nuestro samurai de Ronin, encarna en parte un conjunto de delirios, con Dulcinea del Toboso incluida, y ya echo el freno que os destripo de más.

Una novela gráfica que pasó a la historia, ya no tanto por sus personajes, ni su historia, si no por su narrativa, la forma en la que Frank Miller entendió el medio y supo emplear las herramientas que tenía al alcance y que nadie había osado sujetar entre sus dedos antes, adelantando una cabeza a todo el pelotón de talentos del momento, acomodados en una marcha constante nada agotadora.

Primeros planos, viñetas secuenciales, vistas subjetivas en primera persona y un sin fin de trucos de magia que junto a la técnica de color antes mencionada nos harán sentirnos entre las volutas de una nube de humo del narguile de la oruga del país de las maravillas, chisporroteando con los ojitos brillantes.

 Marvel debe llevar 40 años arrepintiéndose de no haber aceptado el envite que les hizo Miller.

Así que dicho esto, si no lo habéis leído ya, estáis tardando tecno ninjas!