viernes, 28 de septiembre de 2018

ARMORED WARRIORS, MECHAS Y LA PROPIEDAD


MECHAS


Mechas”, robots gigantes tripulados, el arma definitiva. A todos los amantes de la CIFI nos gustan los “Mechas”, oh sí. No se que tienen pero a los de la Generación X (finalizada en 1981) también, ¿os acordáis de Mazinger Z? Un “Mecha
-Un robot gigante
-Un “Mecha

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-Un robot gigante
-Un “Mecha” !!!

Era un “Mecha” porque lo pilotaba un humano, Koji Kabuto, y punto. Desde que tengo uso de razón han estado en mi vida, Robotech en 1985, la nueva era Transformer se subió a que sus montones de chatarra con ruedas fuesen tripulados por humanos a finales de los80, los Power Rangers en los 90, y así pasando por Pacific Rym de Guillermo del Toro hasta el videojuego Titan Fall, las recientes y geniales novelas de Piter Tieryas, sin olvidarnos del juego de rol que más ha hecho por los “Mechas”, Mechwarrior y su versión tablero Battletech.


ARMORED WARRIORS


Sea como fuese, qué maravillosa sensación ha de ser pilotar uno de éstos trastos del tamaño de un bloque de 12 plantas, y arrasar con todo a tu paso. Por eso hoy hablamos de “Armored Warriors”, porque en Tungsteno Dreams, la literatura y el cine no son los únicos artes CIFI de los que se hablan.



Armored Warriors” Es una joyita de videojuego firmada por Capcom en 1994. Al frente del maravilloso equipo artístico que hace que el juego luzca tan precioso, estuvo la genial Kinu Nishimura, autora entre otros proyectos de Final Fight, King Of Dragons, o algunos de los personajes de diferentes ediciones de Street Fighter, ¡Casi nada!.
Kinu se lució en “Armored Warriors” con unos diseños de robots tripulados gigantes, inmejorables, no en vano, uno de sus primeros trabajos profesionales en diseño y animación consistió en trabajar junto a Tomonori Kogawa para la serie Combat Mecha Xabungie emitida en la TV de Nagoya en 1982. Así que nada podía salir mal en éste nuevo Beat'em'Up del gigante de los recreativos.

El juego es un “yo contra todos”, lo que técnicamente nos han enseñado a llamar “beat'em'up” de toda la vida en la prensa especializada, pero que ahora aceptaría otros terminos similares al “brawler” (marrullero) o “hack'n'slash” en caso de que el personaje reparte tollinas vaya armado. En éste caso, manejamos robots gigantes, van armados, ¿qué término debemos utilizar según el protocolo? ¡A tomar viento fresco! Un juego “DE PELEAS”.
La trama nos lleva hasta el año 2281, dos años después de que la Tierra y el planeta Raia firmen una tregua en su enfrentamiento bélico, y esa misma muestra de paz es traicionada por un nuevo bando secesionista de los habitantes de Raia, con un alien piloto de “Mechas” cyborg llamado Azrael en su liderazgo. El capitán Ray Turner “Justice”, alienígena natal de Raia, solicita ayuda a la Tierra para frenar a éste grupo violento, y la Tierra pone a su servicio a 3 miembros del escuadrón “Red Shield”, Jeff Perkins “Rush”, Glen Reed “Gray” y Sara White “Siren”.
Cada uno de éstos experimentados pilotos de “Mecha” conduce un modelo diferente, cumpliendo así con una de las más clásicas características de los juegos de peleas en recreativa y video consola, que es el poder elegir un arquetipo de luchador más fuerte y resistente (el Mecha modelo Guldin del Mayor Glen), uno más débil pero más agil y rápido (el pequeño Mecha de la teniente Sara) o los equilibrados (en este caso los Mechas Blodia y Reptos de Jeff y Ray respectivamente). Cada uno con un tipo de combo de ataque especial, teniendo en cuenta que el control se reduce a 3 botones, que responden al salto, el combate físico y el combate a distancia. Dos de esos controles combinados (salto y ataque físico) dan lugar a un ataque especial de pequeña magnitud.

En mi caso, el “MechaReptos del alienígena Ray Turner es mi favorito, equilibrado, rápido y dañino, un robot de color azul que me recuerda a los titanes de los Eldar del mundo Warhammer 40k.



Y precisamente lo que tiene “Armored Warriors” como podéis comprobar, es universo. La inmersión en un Lore rico en material y su ecología narrativa, son extremadamente atractivos para tratarse de un juego en el que sólo vamos a repartir golpes de cientos de toneladas. Yo llegué a sospechar que se trataba de un juego inspirado en algún tebeo, manga o serie anime, pero no, no, es todo exclusivo para Capcom.

El juego en sí son siete bellas fases, en las que nos enfrentaremos a diferentes “Mechas” enemigos, de exquisito diseño y mortíferas habilidades de combate, en un cuidadísimo entorno en el que Capcom se esforzó por hacernos percibir el tamaño de los luchadores, ya que tenemos pequeños soldados de a píe y otros vehículos terrestres a nuestro alrededor, molestando como mosquitos en su diminuta escala, merodeando a los colosos de metal mientras destruimos enemigos y partes del decorado. Las misiones bélicas se reparten entre el planeta Raia y la Tierra, visitando ciudades devastadas por la guerra como nueva York y Los Angeles, junglas alienígenas del planeta hostil, sus ruinas ancestrales, el fondo marino o la órbita espacial. Precioso todo, muy envolvente, transporta nuestra imaginación mientras perseguimos al malvado Azrael, a quien nos enfrentaremos varias veces en diferentes “Mechas”. Los jefes finales de cada pantalla son difíciles y muy originales, sin caer en el clásico y cutre caso de repetición de jefes finales cambiándoles el color de la ropa y la barra de estamina en la que caían casi todos los juegos de pelea de la década. Nada de eso. “Armored Warriors” es un juego redondo y trabajado al milímetro.



Respecto justo a ésto último de la dificultad... bueno, bueno.... Pues entre que yo soy un poco manco, y el juego estaba diseñado a parte de para ser espectacular y divertido, para enganchar, ser adictivo y quedarse nuestras monedas, pues a mi me suele hacer falta una media de 2 créditos por pantalla cada vez que lo juego, Esto en su día hubiese sido una friolera de casi 1600 pesetazas. Aunque reconozco que lo juego solo, pero a dobles puede resultar más divertido y más fácil.
Precisamente, el juego permitía hasta 3 jugadores simultáneos en su mueble arcade original, y existe la posibilidad de realizar un ataque conjunto en el que los “Mechas” protagonistas se unen en una mega máquina de guerra para achicharrar a los enemigos, pero siendo sincero, yo que he pasado una preadolescencia pegado a los salones recreativos y las revistas de videojuegos, nunca vi este juego en ningún salón de mi ciudad. Aparentemente, ni siquiera en Japón fue un arcade popular, pese a todas las maravillas de las que el juego hace gala.


ABANDONWARE Y EL DESPERTAR RETRO


Yo, accedí a este juego gracias a un emulador, pero aquí viene un tema del que me apetecía hablar entrando en harina de éste titulo, y es que actualmente el juego vuelve a estar de moda, ya que se incluye en un recientísimo estrenado pack de clásicos de pelea de los salones recreativos, que Capcom ha vuelto aponer a la venta de forma digital para video consolas de nueva generación como Nintendo Switch o Play Station 4. El pack en sí, se llama “Capcom Beat em Up Bundle” e incluye una pequeña colección que reúne Final Fight, King of Dragons, Capitán Comando, Knights Of the Round, el mítico Warriors of Fate, nuestro Armored Warriors y su sucesor espiritual Battle Circuit. Su precio está en los 19,99 € y la polémica surge cuando grandes páginas que alojaban cientos de ROMS (imágenes de un juego original, que por norma pero no condición, originalmente funcionaban en un soporte estrictamente no digital como un cartucho, una placa u otro, pudiendo así ejecutarlo en diferentes sistemas prescindiendo de su forma física; es decir, un back up más o menos) que se consideraban “Abandonware”, han recibido un toque de atención por las distribuidoras y compañías con intereses en volver a monetizar éstos títulos olvidados, viéndose obligadas a retirar sus contenidos gratuitos online. Bien, aquí el debate.
Yo entiendo, considero, y comulgo, con la defensa de la propiedad intelectual y su derecho legal de explotación, y asumo la muy entrecomillada ilegalidad, de distribuir de forma “pirata” (incluso gratuita) un producto que ha tenido unos costes de producción para la compañía responsable de su comercialización, y que hay que sacarle beneficio. Pero, también hay que tener en cuenta, que el “abandonware” se considera en tal agujero negro de olvido, porque los juegos que normalmente se distribuyen en la red bajo éste concepto, llevan años, décadas incluso, sin ser explotados económicamente por ninguna compañía, bien por que han dejado de resultar atractivos al target de público consumidor objetivo, o bien porque ya no se comercializa el juego en su formato original, ni la máquina que lo hacía funcionar.
Ejemplo práctico, ¿de qué sirve hoy en día una película en VHS? Para tirarnos el rollito hipster, porque el reproductor VHS ha desaparecido, no se comercializa, ni siquiera se venden repuestos ni hay ya servicios técnicos para su reparación, sencillamente el VHS ha muerto en pos del DVD, el Blue Ray o el streaming digital. Entonces, ¿y si alguna pequeña distribuidora o productora hubiese comercializado en su día sus películas en VHS, pero debido a que su público objetivo fue escaso, su éxito nulo, y sus ganancias demasiado parcas, aquella productora hubiese cerrado? Sus películas, habrán quedado en una burbuja temporal, avocadas a la peor de las muertes, el olvido. Sin embargo, puede, que alguien, sin ánimo de lucro, las hubiese rippeado del formato analógico al digital, con sus cables, su PC y sus programitas, y para que nadie nunca se olvidase de aquellas bizarras películas tan denostadas y poco conocidas, las cuelgue en el océano de internet. ¿Hace daño a alguien? ¿Tiene ese usuario la culpa de que esas viejas grabaciones, años después, en la red, resuciten en un cierto grupo de espectadores, nostálgicos, o simplemente, una nueva ola de consumidores con gusto por ese tipo de cine? En realidad es casi una labor altruista de conservación del arte del ocio, es mantener vivo el trabajo de todos aquellos que en su día trataron de amortizar su talento, lo consiguieran o no, pero que a fecha de hoy, sus nombres no significan nada para el consumidor habitual de tendencias mainstream o tecnológicamente actuales. 
Otro ejemplo práctico al respecto del cambio tecnológico que arroja estos juegos de décadas pasadas al ostracismo es el siguiente. Yo comencé a inculcar el gusto por el videojuego a los más pequeños de la familia, pronto, y comencé por una máquina sencilla, de pocos botones, y pocas aspiraciones gráficas y baja dificultad, algo dentro de lo que yo pensé que eran sus posibilidades psicotécnicas, una Mega Drive. Durante unos meses, los enanos, jugaron a la Megadrive, felices, con sus 3 botones,  hasta que un año y poco después, descubrieron la XBox 360. Claro, que horrible comparación. Los críos jamás volvieron a tener interés por la Mega Drive y sus cartuchos. ¿16 Bits y sprites en scrolls 2D contra un motor Unreal? Pffff.... La victoria fue clara, porque estos jovenzuelos, aún no tienen edad de poder darle significado real a la palabra nostalgia. Si por ellos fuera, la Mega drive y aquellos juegos del jurásico podían arder desde ya en el infierno. En un caso así, con clientes como mis canijos, la compañía dueña de los derechos de esos juegos, iba a pasar varios años con los bolsillos vacíos.
Pero es que claro, si tras décadas, alguien llega, con un papel en el que pone “derechos”, de eso mismo que el usuario anónimo ha mantenido vivo durante años de ostracismo, para volver a explotarlo, porque se ha dado cuenta, de que es el momento, o simplemente ha sonado al flauta o se le ha aparecido La Vírgen, a ver cómo le decimos los usuarios que no, que eso nos pertenece, que es dominio público, porque en los papeles de esos señores con gafas y corbata dice que nunca dejó de ser de ellos.
Pues dicho así, mientras lo escribo me resulta tan peliagudo como razonable, según por donde abordemos el tema, como la especulación de la vivienda o la okupación. ¿Apunto alto eh? Menuda tangana podemos montar hablando de éstas cosas con lo que somos los españoles para debatir...buah.


EL LEGADO


El caso, sacando ya los píes empapados de mierda de la ciénaga de las opiniones personales de los que no tenemos ni idea de nada (porque no soy abogado ni nada parecido), solo puedo recomedaros que si queréis jugar “Armored Warriors” , deberéis comprarlo.

Retomando el protagonismo del juego, que es lo bonito, una de las más innovadoras características de “Armored Warriors” es su abanico de armas y piezas extras con las que “tunear” nuestro “Mecha” mientras avanzamos en la partida. Igual que el género del juego de pelea siempre nos ha dado la oportunidad de recoger cualquier pieza de basura del suelo, o herramienta fortuitamente allí abandonada, para liarnos a mamporros con los macarras que nos asaltan en parques y callejones, obviamente, “Armored Warriors” no iba a ser menos, y tras reducir a tuercas y amasijos algunos de nuestros enemigos, podremos no solo cambiar el brazo de nuestro robot, para infligir diferentes tipos de daño como por ejemplo con taladros gigantes, manos pinza, espadas de energía o guantes eléctricos; Si no que podremos también cambiar nuestra forma de desplazarnos de cintura para abajo, suplantando nuestro medio tractor de serie, por enormes cadenas oruga, hélices gigantes de dron, o multi patas arácnidas. También podremos intercambiar nuestro arma a distancia, desde lanzallamas, a lanzamisiles teledirigidos, pasando por cañones láser, etc... Sinceramente, lo divertido del juego es precisamente esto, cambiar el modo de lucha con nuestro “Mecha” continuamente. Una gozada.

En 1995 Capcom vuelve a la carga con el título “Cyberbots: Full Metal Madness”, un spin off de “Armored Warriors” enfocado al juego de lucha 1 VS 1, con un enriquecedor trasfondo en el modo historia, que una vez más, siguiendo la tradición de su antecesor, nos sumerge completamente en su entorno CIFI. En ésta ocasión teníamos a 7 nuevos personajes para elegir como pilotos de nuestro “Mecha” (que en las versiones que en ésta ocasión sí se portaron para Play Station y Sega Saturn, serían un total de 10), y la posibilidad de seleccionar el tipo de “Mecha” ya visto en “Armored Warriors” (Guldin, blodia, Reptos y Fordy), pero ramificando aún más nuestras opciones de modo de combate a personalizar. Una vez elegido el modelo de “Mecha”, podíamos también seleccionar entre 3 tipos de “tunning” del mismo, para afinar aún más el estilo de lucha que ejercitaríamos en nuestra partida.
Entrar en la vida y milagros del trasfondo de cada piloto, aquí y ahora, sería demasiado por hoy, pero es destacable que pese a la poca proyección del universo de “Armored Warriors”, Capcom ha seguido incluyendo a algunos de los personajes más carismáticos de ésta pequeña saga, en otros juegos de all stars como “Marvel VS Capcom” u otras franquicias como “Project X Zone”, enlazando así un mini universo extendido bastante apreciado por los fans.



Para ir terminando, añadir como postdata para futuras navegaciones, que se consideran como sucesores espirituales del universo “Armored Warriors” los videojuegos posteriores “Battle Circuit” y “Tech Romancer”, que quién sabe, si abordaremos en otra futura y distópica ocasión. ¡Saludos!




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