martes, 14 de mayo de 2019

BIONICO DE MIKE LIGHTWOOD


MANUAL PARA CYBORGS ADOLESCENTES


Aquí estoy de nuevo, recién teletransportado desde mi estación portátil de realidad virtual hasta el mismo ciberespacio para sacar conclusiones de una obra literaria, jóven, y en conclusión adelantada, para jóvenes.

¿Por qué digo esto? Bueno, vamos al tomate. Hoy me apetece quitarme de en medio Biónico, una obra de Mike Lightwood, editada por Dolmen.
¿Mike Lightwood? No lo conocía, pero estaba ansioso de lectura y ciencia ficción y en muchas ocasiones, a parte de conseguir clásicos impresos en vetustos tomos conseguidos en viejas tiendas o el mercado de segunda mano, también me dejo caer por mi category killer literaria habitual y me hago con alguna novedad. En aquél momento, las novedades, o no me convencían mucho, o las que sí lo hacían ya habían caído en mis garras con anterioridad. Así que vi un tomo de peso standard, un buen puñado de hojas, con una portada que aunque el hábito no hace al fraile, pues bueno, tenía un punto cómic bastante dudoso, pero me dejé engañar por sus rascacielos en tonos industriales, podría albergar una distopía con pizcas cyberpunk, me imaginé, entre eso y el título, Biónico.

Además, Dolmen es una editorial de la que tengo un buen porrón de tomos en casa, principalmente de su colección Z (Zombie), de la que su número de referencias es inabarcable pero he leído muchos, con una sensación similar a lo que pudiese ser un empate técnico, ya que de 4 sagas que he completado, 2 me han parecido muy buenas, y las otras 2 , mediocres, insulsas o viéndome en la obligación de hacer honor a la verdad y teniendo en cuenta que es una opinión subjetiva, a mi, siendo valiente en una era de correctismos políticos y formalidades exacerbadas... Que leches...malos..MA-LOS. Oye y punto.
De las que no me gustaron no voy a hacer mención, no es necesario y no son los protagonistas de hoy, pero de los que sí, pues me lleno la boca de gozo mencionando el inicio de Carlos Sisí con Los caminantes ( Ahora en Minotauro) y de Victor Z. Blazquez con los cuatro volúmenes de El cuarto jinete. Sagas de pandemia zombie bien construidas, con personajes que acabas queriendo, con sorpresas, y con lo que a uno le gusta de un libro vaya. Cierto es, que siendo pejilguero, el desarrollo de la saga los caminantes en Minotauro pues da un giro cuanto menos extraño, muy de ciencia ficción, que trata de vivir en armonía con el terror, y que a mi... me comenzó a agriar la historia y ahí estoy a la espera del nuevo tomo o incluso de la adaptación televisiva que ha firmado el autor, pero desde que el título pasa de Dolmen a minotauro, sea casualidad o no, a mi, me va un poco en picado, y que nos e enfade el señor Sisí, que por aquí sigo leyendo otras de sus obras, aunque al final me está pareciendo una lotería el disfrutar de sus títulos.
Pero bueno, que yo confiaba en Dolmen, y pensé que éste libro firmado por el desconocido, aún para mi, Mike Lightwood, podría ser una agradable sorpresa.

Parece ser un sevillano (llamado civilmente Miguel Trujillo), muy joven (de los 90), con oficio de traductor, que al momento de editar ésta novela, ya había editado otras dos, sin conocer en qué marco de género podríamos ubicarlas. A parte, buceando la deep web, sorteando todo tipo de software peligroso y rompiendo algún hielo negro, descubro algún detalle más de su vida personal, que desvelaremos más tarde a cuento del examen de su obra y que encaja a la perfección con el tipo de novela que acababa de leer entonces.



LA DISTOPIA DE NUNCA ACABAR


La novela en cuestión nos ubica en un futuro Neo Londres, que mama de la teta de la distopía más clásica y conservadora, a lo Orwell o Huxley. A priori eso no significa que sea malo, debería ser bueno, pero ni una cosa ni otra, sencillamente lo calificaría de repetitivo, monótono...cansino.
Pero bueno, en el nuevo Reino Unido del futuro cercano, la sociedad vive aislada del resto del mundo. Disfrutan de una sociedad utópica, correcta, repleta de avances tecnológicos para la vida cotidiana, a salvo de la barbarie bélica del resto del globo. Inglaterra es la única nación superviviente de un tremendo conflicto internacional, y la población es sabedora de los esfuerzos del gobierno por mantener su calidad de vida y su paz, ya que constantemente están amenazados por el resto de enemigos de la patria.

Comenzamos el pastiche cifi con “el enemigo invisible” y “la manipulación de información”. Son dos clásicos imperecederos, que si bien, pueden seguir funcionando, para ello, necesitan ser correctamente manufacturados, y a mi humilde gusto de don nadie que tiene un blog en internet (cosa que puede hacer cualquiera, no soy especial, un gurú ni un catedrático) en el caso de Biónico, el tema se trata de una forma que si bien no es poco diestra, tampoco aporta nada a la idea que hemos visto una vez y otra vez en otras películas y libros.
A modo de reflejo social, puedo comprar que la obra explota e hincha la imagen británica de su eterno aislamiento con el resto de Europa, propiciado pro su identidad insular a lo largo de la historia conocida, y que a modo jocoso podemos retorcer con sus costumbres incoherentes como al de conducir por el otro lado o pagar en una moneda diferente a la del resto de Europa. Cuando se escribió ésta obra, aún nos e había votado el Brexit, pero si algo hay que reconocerle al lore del libro, es que toda esa “paranoia” neo británica expuesta, refleja crítica y satíricamente bien, esa idiosincrasia inglesa de pequeño ombligo de Europa, con permiso de los franceses; Y sus nuevas y polémicas políticas de migración y proteccionismo nacional, cuando su nación ha sido una nación más migrante que los gallegos.

En esa burbuja británica de engaño y bienestar, vive nuestro protagonista, Shane, un jovencito escolar, niño pijo de alta alcurnia ya que es el hijo del equivalente distópico a Primer Ministro. No ve mucho a su padre, porque claro, es un hombre muy ocupado, pero aunque no recibe mucho cariño no le falta de nada y su mayordomo robótico le hace compañía. Ahí el autor le da esa pizquita asimoviana y dramática al personaje, que también hemos visto ya muchas veces.

De aquí en adelante, sin spoilers, Shane sufrirá unas circustancias inesperadas, que le harán protagonista inesperado, de una búsqueda de la verdad, que le obligarán a tomar decisiones importantes, y una evolución de sí mismo y su descubrimiento como persona.
Una novela juvenil cifi de manual, que mi librería me coloca entre Philip K. Dick y Clarke a traición. Muy mal, porque no es su sitio, hay que cambiarla de mueble, y quizás la culpa de que haya leído algo que no cubre mis inquietudes es de mi librería, o de la editorial, y no del autor, porque seguramente el autor, es consciente de lo que ha escrito y lo ha escrito a sabiendas.
Este libro debe estar en el mueble de literatura juvenil. Y si las tiendas o la editorial consideran que solo porque el libro incluye alguna tórrida escena edulcorada de romance sexual adolescente, ya debe estar en un están de ciencia ficcion que incluya cyberpunk o hard cifi y donde los pollaviejas y puretas buscamos algo que nos llene, gente responsable de ésto, váyanse a cagar a la vía.

La obra puede servir de trampolín a un quinceañero para aficionarse a la cifi, y creo que ese es su cometido, e incluso que así lo concibió el autor, pero no es para mi. Igual, sí es para tí, lector del blog, si lo que buscas es una aventura distópica light, con adolescentes en búsqueda de su identidad en pleno proceso de maduración personal, que van haciéndose bola de nieve a medida que ruedan hacia una conspiración social y política de altos vuelos , alcanzandose nuevas cuotas de libertad y justicia humana. Una odisea paladinesca, en la que un muchacho dudará de cómo hacer lo correcto hasta hacerlo. Pero ya.
Para mi, sin embargo, es un argumento constante en el best seller y el taquillazo, que me aporta más bien poco ya y que no sólo bebe de lso clásicos como Mundo feliz o 1984, si no que estiramos el chicle por todas esas otras obras mainstream como la saga divergente, los juegos del hambre, la isla, in time, e incluso otros títulos underground que por snobismo se ganan el favor del público gafapástico como la sobrevalorada moon. Y así suma y sigue.



CIBER SEXO


Lo malo no es que no aporta nada nuevo al género, y que es un libro terriblemente predecible, del que vas adivinando todo lo que va a pasar con 10 páginas de antelación, si no que para un tipo con unos cuantos libros de ciencia ficción en la mochila y rondando los 40 como yo, el libro rechina a cada página. Porque no sólo es el refrito de ideas y conceptos repetidos anteriormente en la cifi, y ojo, que vivimos en 2019, que está todo inventado, que tampoco pido que cada libro que se edita sea una obra maestra y su autor un genio, no, no pido eso y no sólo es eso... Es que el libro, bajo su ciencia ficción crítica con los regímenes de gobierno que mienten y engañan a su población, es una excusa para la ayuda de orientación sexual en adolescentes, que yo, no necesito.

Neo Londres es una jaula de oro, encierra a su población, pero sin embargo, su población, vive bien, confortablemente, y les gobiernan laxamente, con libertades de todo tipo, de las que el libro hace especial ímpetu en las sexuales e individuales (religiosas, étnicas, etc...). Parece una sociedad tolerante, una utopía. Por otro lado, el gobierno británico de la novela, miente a su población, y los controla, pero les va soltando la cuerda para que la soga no ahogue y estén cómodos con ella al cuello. Me confunde un poco la intención de reclamar tolerancia y libertad dentro de un régimen.
De todas esas libertades, Mike Lightwood, se deleita en las de la sexualidad. Veamos más acerca de ello.

Cuando lo leí, pensé, “Bueno, vaya manual de sexualidad teen que se ha marcado el autor en una historia sosa y aburrida de cifi” , pero una vez me preparo para escribir mi patético artículo de amateur (porque no me creo Umbral), y busco info del autor, como anunciaba al principio, hay partes de su personalidad y sus actividades, que me hacen entender con mayor profundidad su obra. Y eso es así, vida y obra van por separado, pero cuando conocemos cosas de una y otra, atamos cabos, porque siempre queda una pincelada de nuestra alma en nuestra obra aunque no sea nuestra intención. Y Miguel Trujillo, es un coach juvenil en temas sexuales, y activista del colectivo LGTB. Yo no lo sabía cuando leí el libro, y me es absolutamente indiferente (que siempre llegará el típico paladín de la moral moderna a apuntarme con el dedo de homófobo y de yo que se), pero ahora entiendo ciertos hincapíes en su obra, y me reafirmo, en que es una obra juvenil o adolescente.

¿Que por qué?

Primero, su forma de tratar los romances, es muy de ponerse en la piel del novato, y no hablo del escritor, aunque no me guste demasiado su técnica, si no de los personajes. Chicos y chicas jovenes, con dudas, miedos e inseguridades. Un poco Al salir de clase.
Por otra parte de agradecer, no saca a nadie “del armario”, ya que en la sociedad de Neo Londres, la sexualidad ya no es un tema interesante ni tabú, y la bisexualidad es naturalmente aceptada de forma lógica. Esto, a nivel utópico y futurista, me parece fabuloso, soy el primero que opina que el ano no es patrimonio homosexual (como aquél que dice, refrán acuñado por mi) y que cada persona ha de disfrutar su sexualidad como le plazca, con los únicos límites que la otra persona (o personas, nunca animales, que ellos no saben decir ni sí ni no) mayor de edad (esa es otra, ojo que os veo venir, la infancia es lo más sagrado) o en su sano juicio permita y consienta.
Hecho este alegato, en la ficticia Neo Londres, existen una suerte de “picaderos públicos”, en la calle, algo así como retretes públicos, donde cuando alguien quiere echar un caliqueño, paga, entra, y tiene su media horita o lo que sea, para darse un filetazo. Muy moderno, pero si se me permite el sentido del humor, y si no también, un poco “cuarto oscuro” friendly así por las buenas ¿no? Ojo que no lo se, soy un viejo verde hetero, y mi deprabación está obsoleta. A mi es un detalle de la novela, que me sobra, que me produce hasta risa, y que no le veo el interés. El gancho sexual está de más, sobretodo cuando es tan tibio.
Respecto a eso mismo de su tibiedad sexual, el trato literario en el tema romántico y sexual entre personas de igual sexo, me llama la atención que al final del libro, el autor, agradece y muestra su cariño y gratitud a una serie de amistades y consejeros en temas de sexualidad variada que le orientaron a la hora de reproducir sus ficticias escenas de encuentros.
A ver... a ver... yo veo bien que se abogue por la visualización, o es más, yo abogo por la normalización absoluta, es decir, lograr que a nadie le importe un pimiento lo que cada uno hace con su cuerpo en la intimidad, que no sea una pregunta necesaria entre personas nunca más, que no marque la forma en la que tengamos que tratarnos unos a otros, y así lo vivo yo, y entonces me es innecesario una clase de sexualidad camuflada de cifi. Normalidad es la que me ofrecía AlecEffinger con su obra maestra de la trilogía de MaridAudran, en la que la diversidad, sin explicaciones, tutoriales ni consejos, pasaba por un bereber alcohólico no musulmán que estaba locamente enamorado de una mujer transexual. En aquella obra, a parte de la variedad implícita sin hacer política ni apología de colectivos, en la que la novia de Marid fuese transexual era lo de menos. Ella ya era una mujer, y es que, eso sí es futurista, y no Biónico, porque cuando una mujer ya es mujer, me da igual que haya sido hombre anteriormente y el apellido “transexual” sobra, es una mujer. Como ejemplo de normalización, digo.
Y a ver, que hay otras muchas variantes de sexualidad, que quizás, para el neófito como yo, que como dirían Def Con Dos, “a pesar de todo sigo siendo heterosexual”, pueden resultarme confusas, pero siendo muy sincero, me importan un bledo.
Los seres humanos, seamos como seamos y disfrutemos como disfrutemos, no tenemos manual de instrucciones, no podemos convertirnos en clichés con patas, no espero que un homosexual, sólo por homosexual, deba comportarse con pluma y siguiendo los tópicos que la mayoría demanda, ¡No!. Me defrauda profundamente la explicación final del autor de pedir consejo a expertos en el mundo LGTB para crear personajes creibles de diferentes gustos sexuales. Cada personaje ficticio, es como el autor quiera que sea, no como una sociación o comité de expertos sugiere que deben ser por su normalización. Puedes pedir consejo a un experto científico o a un obrero especializado, si queires hacer una novela verosímil que ronda sobre algo que no dominas. Pero cada ser humano real es único, y no atiende a leyes exactas, así que los personajes de ficción, deben ser más únicos y extraordinarios todavía, para que si cabe, nos inspiren a los aburridos mortales que los leemos.
No puedes darme un personaje soso, plano y predecible según los cánones del rebaño, sea gay, pastafari o fan de Star treck. Nos define como actuamos, no como nos etiquetamos, sobran análisis.



Y esto es lo que más me ha defraudado de la novela, no su argumento sobado, su carencia de sorpresas, su técnica rutilante, ni su lore recalentado en microondas. No. Si no que para tratar de servir de guía sexual ficticia ( no es un libro de autoayuda ni de coaching, es ciencia ficción, ojo, no se me malinterprete) no me descubre nada, si no que me repite lo que ya hace la sociedad actual, ni con más ni con menos tolerancia, porque la tolerancia está dentro de mí, está naturalizada. Y sí, entiendo que otras personas no lo ven así, que aún sigue habiendo discriminación, pero yo no necesitaba leer esto, no me ha descubierto nada, aunque quizás otras personas sí.

Y como decía, está bien para adolescentes, que están absorbiendo cosas en ese salto de trampolín que es la niñez a la pseudo madurez (porque con 18 años nadie es maduro, y con 30 el 90% de las veces tampoco), puede ser un buen libro, divertido, que descubra a la juventud tanto la ciencia ficción como que les normalice las relaciones sexuales de forma integral. Pero a mi, el libro, no me ha enseñado nada. Lo siento. No te enfades conmigo Mike, soy un don nadie de internet, pero como diría Tony Montana “Solo tengo mi palabra y mis pelotas”, y no me podía morder la lengua después de haber pagado por tu libro.
Sigue en tu labor, que es muy digna, ánimo, yo no soy crítico, solo un gilipuertas más de la red que normaliza mucho todo, tal vez porque mi juventud ha sido lo que otros llamarían rara, y a lo mejor, por eso, nada me escandaliza.
Punk aint dead.
Desconectando..........

PD: Las ilustraciones de los personajes al final del libro, en calidad fanzine, por no decir, parte de atrás del cuaderno de matemáticas, me mataron.

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